Conozca cómo tratar el alcoholismo en la tercera edad

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Alcoholismo en la tercera edad
Alcoholismo en la tercera edad

Si bien la mayor parte de las investigaciones y de los esfuerzos por parte de los programas que combaten las adicciones suele estar enfocada en aquellos que caen en las garras del alcoholismo a temprana edad, ésta es una enfermedad que puede presentarse en cualquier etapa de la vida.

El consumo de alcohol de la gente mayor se relaciona con problemas físicos, psicológicos y cognitivos

Se estima que personas mayores de 65 años representa aproximadamente un 2 o un 3 por ciento del total de personas que sufren la adicción. La falta de atención al alcoholismo en la tercera edad se está traduciendo en diagnósticos equívocos que, como no podía ser de otra manera, son germen de futuras complicaciones.

En algunos casos el alcoholismo es el resultado de una larga historia de abuso, pero en la mayoría adopta la forma de un escape a una realidad difícil de asumir.

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El consumo de alcohol por la gente mayor se relaciona generalmente con problemas físicos, psicológicos y cognitivos. También se traduce en una mayor tendencia y enfermar (morbilidad), a tener una peor imagen de uno mismo, visitar con frecuencia al médico, padecer trastornos depresivos, obtener menor satisfacción en pareja y tener menos lazos sociales que los abstemios.

Según los expertos, en las personas mayores de 65 años el alcoholismo puede adoptar dos formas. La forma terminal de la alcoholización se caracteriza por la dependencia física, y a la que las personas mayores llegan después de 10, 15 o 20 años de beber en forma constante. Estos alcohólicos crónicos suelen estar bastante deteriorados y presentan signos característicos como la pérdida de la memoria y demencia, entre otros síntomas.

Sin embargo, es más común el caso de personas mayores con una mala situación socioeconómica, que viven solas y que suelen ser rechazadas por sus familias. Los ancianos recurren al alcohol muchas veces de mala calidad, utilizando una sustancia adictiva como el alcohol para escapar de una realidad que no pueden asumir.

 

FACTORES DE RIESGO

Muchas personas sufren de depresión y jamás se vuelven alcohólicas. Pero para otras personas algún problema puede ser tan dominante que por sí mismo puede generar una adicción. Entre los factores de riesgo se incluyen los siguientes:

  • Antecedentes con la bebida: Beber alcohol habitualmente y durante un tiempo prolongado puede crear dependencia física y adicción.
  • Edad: Las personas que comenzaron a beber a una edad temprana corren un mayor riesgo de terminar dependiendo del alcohol o abusando del mismo.
  • Antecedentes familiares: Tener un padre que es o fue adicto al alcohol aumenta las probabilidades de volverse dependiente del alcohol.
  • Problemas de salud mental. Las personas con algún trastorno mental, como depresión, podrían comenzar a beber en exceso para sobrellevar el estrés mental o emocional.
  • Factores psicológicos. Algunas personas con dependencia del alcohol podrían haber empezado a beber para sobrellevar problemas emocionales, como baja autoestima, ansiedad o necesidad de sentirse parte de un grupo.
  • Influencias sociales. Las influencias de amigos, la pareja o incluso los medios de comunicación podrían hacer que la persona corra un riesgo mayor de volverse dependiente del alcohol.

 

CONSECUENCIAS

Problemas cardiovasculares:

El alcohol en grandes cantidades produce aumento de la presión, trastornos severos en los lípidos, miocardiopatía alcohólica y arritmia.

Problemas gastrointestinales:

En la esfera gastrointestinal se generan o agudizan patologías como la gastritis aguda, la esofagitis, el reflujo y finalmente la cirrosis, enfermedad frecuente en los alcohólicos.

Accidentes de tráfico:

Beber y conducir es un problema a todas las edades. Consumir alcohol afecta negativamente a los tiempos de reacción y coordinación. Incluso sin el consumo del alcohol, a partir de los 55 años el riesgo de accidentes de coche es mayor. Además, las consecuencias en personas de la tercera edad de un accidente de tráfico son peores.

Caídas y roturas de huesos:

El problema del alcoholismo en la tercera edad puede derivar en caídas con graves consecuencias como roturas de cadera, brazo, etc. Los huesos en personas de edad avanzada son más delgados y débiles, por lo que una caída puede ser muy grave y complicarles la vida.

Peores relaciones con los familiares:

El consumo de alcohol puede ocasionar disputas diarias en casa y con el resto de la familia. Beber demasiado puede conllevar problemas en casa. Como consecuencia de este consumo y de estas situaciones, la familia se aleja y se entra en una espiral de autodestrucción donde la vida se vuelve más complicada por lo que se tiende a beber más.

Posible desnutrición:

La desnutrición también es una consecuencia de esta adicción, porque el alcohol reemplaza calorías, entonces la gente que ya come menos. Junto con esto, se produce un bloqueo de absorción de vitaminas y, por lo tanto, un déficit, especialmente de vitamina B.

 

TRATAMIENTO

Muy pocos estudios han incluido a gente de edad avanzada cuando se evalúan los diversos tratamientos para combatir el alcoholismo. No obstante, todo parece indicar que estas personas pueden beneficiarse igualmente de una terapia para reducir su abuso. Darse cuenta de ello, afirman los autores, permitiría ayudar a combatir el nihilismo terapéutico presente en el asunto del alcohol y la tercera edad. Los autores recomiendan el ingreso para la desintoxicación en pacientes con edad avanzada.