Caramelo del flan a punto

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Caramelo del flan
Caramelo del flan

El caramelo es una de esas preparaciones básicas con infinitas aplicaciones: desde cubrir un flan o un budín, pero, aunque solo lleva azúcar (y a veces agua), su elaboración requiere técnica y precisión.

Una mínima distracción puede hacer que se queme, cristalice o se endurezca antes de tiempo. Por eso, aquí te compartimos 5 consejos infalibles para que tu caramelo quede perfecto desde el primer intento.

Hay dos métodos principales:

Caramelo seco: se hace solo con azúcar. Más rápido, pero requiere más atención.

Caramelo húmedo: se mezcla el azúcar con un poco de agua. Es más fácil de controlar, ideal si estás empezando.

Usa un cazo limpio y sin grasa

Cualquier impureza o resto de grasa puede provocar la cristalización del azúcar. Utiliza un cazo de fondo grueso y bien limpio para una cocción uniforme.

No remuevas el caramelo

Si lo haces mientras se derrite, puede cristalizarse. En lugar de remover con cuchara, mueve suavemente el cazo con movimientos circulares si necesitas distribuir el calor.

Controla bien la temperatura

El caramelo cambia muy rápido de color. Pasa de dorado a quemado en segundos. Puedes usar un termómetro (150–160 °C para un caramelo ámbar) o fijarte visualmente en el color. Cuanto más oscuro, más amargo.

 

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