Hidrata a tu adulto mayor y evita que se baje la presión

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Hidrata a tu adulto mayor
Hidrata a tu adulto mayor

TEN CUIDADO SI PRESENTA ESTREÑIMIENTO Y CALAMBRES

Por el Fenómeno del Niño, Lima viene atravesando una racha de valor inusual y quienes pueden registrar mayor afectación con ello son los adultos mayores llegando a sufrir cuadros de deshidratación que pueden causarle una peligrosa baja de presión y originando desmayos y hasta riesgo de muerte.

A medida que envejeces, tu sensación de sed disminuye, por lo que es posible que no reconozcas la necesidad de tu cuerpo de beber líquidos, dice el Dr. Ardeshir Hashmi, jefe de sección del Centro de Medicina Geriátrica de Cleveland Clinic.

«En un día cálido o caluroso, sin siquiera sentirlo, pierdes muchísimo líquido«, dice. «En los adultos mayores, el mismo nivel de deshidratación que normalmente desencadena una respuesta de sed puede no hacerlo. El mecanismo de la sed se deteriora drásticamente, en especial después de los 80 años».

Otros factores también ponen a los adultos mayores en mayor riesgo. La capacidad del cuerpo para retener agua en los vasos sanguíneos disminuye con la edad, por lo que los líquidos se agotan más fácilmente. Si tienes diabetes o tomas diuréticos, ambos pueden contribuir a la pérdida de agua.

Además, los adultos mayores con incontinencia urinaria pueden reducir intencionalmente su ingesta de líquidos o tomar medicamentos para tratar de evitar accidentes. Y aquellos que experimentan deterioro cognitivo pueden deshidratarse simplemente porque se olvidan de tomar líquidos, dice Hashmi.

 

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EL AGUA ES VIDA

Si no se controla, la deshidratación puede tener graves consecuencias, dicen los médicos. Puede causar confusión y debilidad o hacer que tu presión arterial baje tan drásticamente que te marees, te caigas y te rompas un hueso. O puedes entrar en un choque hipoglucémico, cuando tu presión arterial baja tanto que tu cuerpo corta el suministro de sangre al cerebro para tratar de proteger tus órganos.

«El agua es vida», dice el Dr. Hal Atkinson, profesor de Medicina Geriátrica de la Facultad de Medicina de Wake Forest. «Cuando tienes muy poco líquido en el cuerpo, esto puede afectar múltiples sistemas de órganos, porque tu cuerpo es un 60% líquido».

Es especialmente importante estar alerta a la deshidratación si tú o un ser querido están enfermos. Si bien la mayoría de las personas saben que la diarrea y los vómitos causan pérdida de líquidos, es posible que no te des cuenta de que la fiebre alta también es un factor de riesgo. Además, algunos medicamentos sedantes pueden provocar deshidratación porque reducen el impulso de tu cuerpo de tomar líquidos.

 

CÓMO SABER SI ESTÁ DESHIDRATADO

 

Entonces, ¿cómo puedes saber si tu ser querido se está deshidratando? Estas son las señales y los síntomas a los que debes estar atento:

 

  1. Sed

Si sientes sed, probablemente ya estés un poco deshidratado, en especial si tienes 65 años o más. «El grado de deshidratación necesario para que se produzca esa sensación de sed va a suceder mucho más tarde que cuando eras más joven», explica Hashmi.

Incluso si no sienten sed, los adultos mayores deben tomar agua durante todo el día, aconseja. Trata de consumir al menos 48 onzas de líquido (seis vasos de 8 onzas) al día —y más si haces actividad física—. Los jugos, las bebidas deportivas, los refrescos sin cafeína y las aguas aromatizadas o gaseosas cuentan para la ingesta de líquidos, dice Hashmi. También puedes aumentar tu ingesta con alimentos que contengan mucha agua, como las sopas, la sandía y el pepino.

 

  1. Orina oscura

Cuanto más líquido haya en tu cuerpo, más clara será tu orina. Tu orina debe ser «casi del mismo color que el agua del grifo si estás bien hidratado», dice Hashmi.

Si tu orina se vuelve de un color amarillo oscuro o marrón, o si tiene un olor más fuerte de lo normal, es probable que sea una señal temprana de deshidratación, y necesitas beber más agua.

 

  1. Mareos o desmayos

Aunque el mareo puede ser un síntoma de muchas enfermedades diferentes, es una señal clásica de deshidratación, dice Atkinson. Cuando estás deshidratado, no tienes suficiente líquido en los vasos sanguíneos. Te sientes mareado porque «no estás recibiendo tanto flujo sanguíneo al cerebro», explica Atkinson.

Es más probable que te sientas mareado cuando te sientas después de estar acostado, o cuando te pones de pie después de estar sentado. Si el flujo sanguíneo que llega al cerebro disminuye considerablemente, es posible que notes una oscuridad frente a tus ojos, dice Hashmi. Esa puede ser una señal de que estás a punto de desmayarte por la deshidratación.

 

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  1. Calambres musculares o debilidad

Otra señal de deshidratación es una sensación de debilidad en ciertos músculos o calambres musculares severos. Los calambres pueden ser causados por desequilibrios de electrolitos y reducción del flujo sanguíneo a esos músculos.

Los calambres pueden ocurrir mientras haces ejercicio, o puedes despertarte en medio de la noche con calambres en los músculos de la pantorrilla. «Pueden ser lo suficientemente dolorosos como para no dejarte dormir», dice Hashmi.

 

  1. Estreñimiento o micción menos frecuente

El agua ayuda a eliminar las toxinas de tu cuerpo y mantiene tu sistema digestivo funcionando sin problemas. Si te estás hidratando adecuadamente, debes orinar cada dos o tres horas y tener evacuaciones intestinales regulares, dice Hashmi. «Si no vas al baño la cantidad habitual de veces, eso puede indicar un problema», dice Hashmi.

 

  1. Piel seca o elasticidad cutánea débil

La deshidratación hace que la piel se seque y se vea hundida en algunas áreas, como debajo de los ojos. Tu piel también tendrá menos elasticidad de lo normal. Si estás cuidando de alguien frágil, una forma de saber si se está deshidratando es pellizcar o presionar suavemente la piel de su brazo. «Cuando toques su piel, es posible que no regrese a su posición tan fácilmente como antes», dice Atkinson. «Puede ser muy pronunciado».

 

  1. Boca seca

La deshidratación también reduce la producción de saliva. Si sospechas que alguien está deshidratado, presta atención al interior de su boca, dice Atkinson. «Su lengua debería tener un brillo», dice. «En casos extremos (de deshidratación), es posible que notes llagas en la boca, que van de la mano de la falta de líquido».

 

  1. Fatiga, dolor de cabeza o confusión

El flujo sanguíneo bajo debido a la deshidratación puede causar dolor de cabeza, cansancio y debilidad. O tal vez te sientas un poco menos agudo de lo habitual. Si eres el cuidador de alguien que parece estar confundido, no descartes la deshidratación como causa. «Muchas cosas pueden causar confusión; tal vez mamá o papá tengan una infección. Pero también podría ser que se estén deshidratando y que su presión arterial haya bajado. A veces, cuando les damos líquido, es increíble lo que sucede», dice Hashmi. ¡A hidratarse ya!

 


HIDRÁTALO ASÍ DÍA A DÍA

  • Beber uno o dos vasos de agua al levantarse.
  • Evitar largas exposiciones al sol, sobre todo, durante las horas de más calor del día.
  • Beber agua antes de que se produzca la sensación de sed.
  • Beber, como mínimo, 2,5 litros de agua diarios. Cantidad que debe ser superior si se realiza ejercicio físico o si hace mucho calor. ¡Ojo! Las bebidas con cafeína o alcohol no son sustitutas del agua, ya que actúan como diuréticos y pueden causar pérdidas de agua al aumentar las ganas de orinar.
  • Aumentar la ingesta de agua junto a lo toma de medicamentos.
  • Tener una dieta rica en frutas y verduras, ya que son alimentos con alto contenido en agua y recomendables para una correcta hidratación.

Debemos estar especialmente atentos en las personas mayores, que al tener, en ocasiones, los mecanismos de sed deteriorados no sienten la necesidad de hidratarse con tanta frecuencia y pueden llegar a tener un grado de deshidratación importante, teniendo que beber líquidos aún sin tener sed.

En las personas mayores, el agua se convierte en una verdadera necesidad a la que hay que prestar especial atención. La falta de líquidos, puede ser la principal causa de estreñimiento, muy común en personas mayores. En muchas ocasiones, es necesario prescribir su consumo, como si de un medicamento se tratase.