El almidón de maíz, conocido popularmente como Maizena, es un ingrediente versátil que destaca en la cocina por su capacidad para espesar líquidos, aportar esponjosidad a los postres, crear texturas crujientes en las frituras y espesar rellenos sin alterar el sabor original de tus preparaciones.
Espesar salsas y sopas: Es su uso más común. Para evitar grumos, disuelve el almidón en un poco de agua, leche o caldo frío antes de añadirlo a la preparación caliente, removiendo constantemente hasta lograr la textura deseada.
Repostería y masas más ligeras: Puedes sustituir hasta un 1/3 de la harina de trigo por almidón de maíz en bizcochos, tortas y panqueques para hacerlos mucho más suaves y esponjosos. Además, al no contener gluten, es ideal para la repostería de personas celíacas.
Rebozados crujientes: Agregar un par de cucharadas de almidón al batido de huevo o a tu mezcla de apanado permite que carnes, como las milanesas, queden mucho más crocantes y evita que el pan rallado se despegue al freír.
Rellenos de tartas: Mezclarlo con frutas o jugos para los rellenos de tartas dulces ayuda a espesar el líquido natural de los frutos durante la cocción, evitando que la base de la masa se humedezca demasiado y se rompa.
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