El jengibre es una raíz aromática muy versátil que aporta un toque cítrico, fresco y ligeramente picante a tus preparaciones. En la cocina, puedes utilizarlo principalmente de dos formas: fresco (rallado, picado o en rodajas) o seco en polvo.
Salteados (Woks): Es un ingrediente esencial en la cocina asiática. Añade jengibre fresco rallado junto con ajo para perfumar vegetales, pollo o carnes.
Marinados y ablandador: El jengibre contiene enzimas que ayudan a ablandar la carne. Rállalo y frótalo en carnes, aves o pescados antes de cocinarlos o añadirlos a la marinada.
Sopas y cremas: Unas rodajas finas de jengibre hervidas en caldos o sopas (como caldos de pollo) aportan un calor reconfortante.
Salsas y aderezos: Mezclado con salsa de soya, aceite de oliva o sésamo, limón y miel, crea vinagretas excepcionales para ensaladas o pescados.
Frutas: Potencia el sabor de frutas asadas, como las manzanas o peras, especialmente si lo combinas con un toque de canela.
Leer también:




