El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subrayó ayer su oposición a que países como Rusia o China se hagan con el control de las reservas de uranio enriquecido en posesión de Irán, un mecanismo que ya se incluyó en el acuerdo nuclear con Teherán de 2015.
“No, no estaría cómodo con eso”, se limitó a responder Trump al ser preguntado por periodistas por la posibilidad de que Moscú o Pekín custodien el material radiactivo con el que potencialmente Irán podría llegar a fabricar un arma nuclear.
Leer también [Cómo la tensión entre EE.UU. y China convirtió al Canal de Panamá en una mina de oro estratégica]
El Gobierno de Xi Jinping se ha mostrado abierto a hacerse con el control de unos 440 kilos del uranio que Irán ha enriquecido hasta el 60 %.



