El insumo original será el que le dé identidad al vinagre, además, claro, de la técnica de elaboración y las condiciones en las que se haga. Las principales variedades son las siguientes:
Vinagre de Manzana o Sidra: Elaborado a partir de la sidra de manzana, tiene un sabor afrutado, suave y ligeramente dulce. Es el más popular para ensaladas y recetas de cocina saludable.
Vinagre Balsámico (Módena): Originario de Italia, se elabora con mosto de uva. Es oscuro, denso y con un sabor complejo, agridulce y dulce. Perfecto para reducciones, ensaladas y quesos.
Vinagre de Vino (Blanco/Tinto): Sabor intenso, muy común en la cocina mediterránea. El tinto es bueno para guisos y el blanco para salsas más suaves y encurtidos.
Vinagre de Arroz: Muy sutil y agridulce, esencial en la cocina asiática para preparar el arroz de sushi y marinados.
Vinagre de Jerez: Posee un sabor complejo y un toque acaramelado, ideal para aliños y adobos.
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