Unicef advierte que la violencia sexual provoca efectos adversos que perduran a lo largo de la vida de la persona afectada
Cada día, en Perú se registran 22 casos de violación sexual, principalmente dirigidos hacia adolescentes mujeres, una cifra que muestra un aumento significativo en comparación con los 8.5 casos diarios reportados en el año 2017.
Si a esta inquietante estadística se le suman las denuncias por tocamientos y otros tipos de violencia sexual contra menores, la cifra se eleva a 34 casos diarios en el país.
Estos datos fueron compartidos por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) al presentar un estudio sobre la violencia sexual dirigida a niños, niñas y adolescentes. El estudio analiza la evolución de la situación desde 2017 hasta la fecha y examina sus impactos sociales, económicos y psicológicos.
Durante el evento, que contó con la presencia de ministros de Estado, también se dio a conocer la segunda edición de la campaña «Quitémonos la Venda». Esta campaña tiene como objetivo sensibilizar a la población peruana sobre este delito y la vulnerabilidad en la que se encuentran niños y adolescentes.
Cuando se presentaron los resultados del estudio, Javier Álvarez González, el representante de Unicef en el Perú, especificó que el 93% de las víctimas de violación sexual son adolescentes mujeres. Además, destacó que «Entre todas las formas de violencia que afectan a las niñas, niños y adolescentes, la violencia sexual es la más común, pues se presenta en todas las edades».
Asimismo, informó que 7 de cada 10 casos de violación sexual son perpetrados por un hombre cercano a la familia. «En el 66 % de los casos las víctimas tienen entre 12 y 17 años. En el 28%, entre 6 y 11 años y en el 6% son pequeñas y pequeñas de 0 a 5 años».
Según cifras del Centro de Emergencia Mujer (CEM) del Ministerio de la Mujer, Álvarez reveló que en los últimos seis años (de 2017 a 2022), se reportaron un total de 74,413 casos de violencia sexual dirigida a niños, niñas y adolescentes.
El especialista destacó que la violencia sexual en la infancia y la adolescencia tiene impactos negativos en diversos aspectos, incluyendo los aspectos psicológicos, físicos, sexuales y sociales, cuyas consecuencias se manifiestan a lo largo de la vida de cada víctima.
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Además, resaltó los graves efectos en la trayectoria educativa de las víctimas, como el ausentismo escolar, problemas de concentración, comportamiento disruptivo, bajo rendimiento académico, traumas a largo plazo, dificultades en las relaciones sociales, desconfianza en las figuras de autoridad, entre otros aspectos.
«La violencia sexual es una de las cinco prioridades de nuestro programa en el país. Seguiremos trabajando con el Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y la sociedad civil a fin de crear estrategias de intervención para que funcionarios y maestros sepan identificar y se quiten la venda cuando vean un caso de violencia sexual», indicó.
Álvarez señaló que están comprometidos en dar visibilidad a este daño, que, en muchas ocasiones, es irreversible y tiene un impacto significativo en el futuro de numerosas familias, la inclusión social y el desarrollo integral de Perú.




