Paul Offit: “Las vacunas en investigación solo son prometedoras”

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Paul Offit
Paul Offit

“Ser realistas”, “manejar las expectativas”, “humildad”, son algunas de las ideas que el doctor Paul Offit está tratando de introducir en la conversación global sobre las vacunas contra el coronavirus.

Científico estadounidense asegura no tener evidencia de que funcionen e invocó a ser más realistas

El científico estadounidense no sólo habla sobre la base de su experiencia como director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia, sino a la luz del largo camino que recorrió para crear, junto a dos colegas, una vacuna contra el rotavirus, la causa más común de diarrea intensa en niños y bebés en todo el planeta.

Vacuna coronavirus

Offit, profesor de vacunología y pediatría y especialista en inmunología, hace una advertencia: “Necesitamos ser realistas. En circunstancias normales cuando las compañías fabrican una vacuna no sacan comunicados de prensa en los ensayos clínicos de fase 1, ni para estudios pequeños de rango de dosis de fase 1. Tampoco lo hacen para estudios que involucran a 45 personas“.

“En cambio, esperan hasta llegar a los ensayos de fase 3, el ensayo clínico grande, prospectivo controlado de placebo, que es cuando, de hecho, pueden hacer comentarios sobre si la vacuna funciona”, le dice a BBC Mundo.

SIN EVIDENCIAS

“Ahora mismo no tenemos evidencia de que esas vacunas de las que se habla funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras”.

“Debemos calmarnos y esperar hasta ver más información antes de golpearnos el pecho por lo maravillosas que son estas vacunas”.

Offit también es uno de los miembros del comité creado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), conocido como Accelerating COVID-19 Therapeutic Interventions and Vaccines (ACTIV).

Se trata, según el NIH, de una asociación pública y privada que busca establecer una estrategia de investigación que priorice y acelere el desarrollo de los tratamientos y las vacunas más prometedoras para combatir el covid-19 y que reúne a organismos estatales como el Departamento de Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), entre otros, y a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), “representantes de la academia, organizaciones filantrópicas y varias compañías biofarmacéuticas”.

“CORTA VIDA”

Científicos y compañías farmacéuticas en varios países están trabajando contrarreloj y a toda máquina para desarrollar una vacuna contra la covid-19. En ese contexto, el experto ha dicho que “necesitamos manejar las expectativas”. ¿A qué se refiere?, le preguntamos.

“Pienso que si somos lo suficientemente afortunados podríamos tener vacunas para mediados del próximo año”, indica. “Es probable que esas vacunas puedan inducir inmunidad”, pero -advierte- puede llegar a ser de “corta vida e incompleta”.

“Con ‘incompleta’ me refiero a que las vacunas protegerán contra la enfermedad moderada y severa, pero podrían no hacerlo contra la enfermedad que se desarrolla de forma leve”.

Y quizás tampoco puedan proteger contra las infecciones que no desencadenan síntomas.

La protección contra la covid-19 que se manifieste de forma moderada o grave podría ayudar a evitar hospitalizaciones y más muertes, explica, pero el virus podría seguir provocando síntomas leves en algunas personas y, hasta cierto punto, causando contagios.

“Pienso que la protección podría durar sólo seis, nueve meses, un año y eso requerirá que la gente sea sometida a una dosis de refuerzo el año siguiente”.

LA IMPORTANCIA DE LA FASE 3

De acuerdo con Offit, en términos de seguridad, los ensayos clínicos de fase 3 están planeados para que se realicen en aproximadamente unas 30.000 personas. Tomando en cuenta ese escenario, la vacuna se le suministraría a unas 20.000 personas y a las otras 10.000 se les daría un placebo.

Con lo que arrojen las pruebas de las 20.000 personas, asegura el experto, se podría garantizar que la vacuna potencialmente no tendría ningún efecto secundario grave poco común y ese sería un paso fundamental para decidir si se aprueba.

“Pero 20.000 personas no son 20 millones de personas. Creo que cuando vacunas a decenas de millones o cientos de millones de personas, puedes descubrir efectos adversos graves que desconocías”.

Por eso es crucial que haya sistemas y mecanismos en funcionamiento para que se pueda detectar cualquier problema y reaccionar rápidamente.

“No quieres sacrificar seguridad por velocidad y no lo haremos si probamos (la vacuna) en, al menos, 20.000 personas antes de aprobarla”, indica. De esa manera, el riesgo se puede mitigar hasta cierto punto.

Offit ha dicho que es importane que las compañías dejen de decir cuándo “saldrá” la vacuna porque en realidad no lo saben. “Deberíamos ser humildes sobre cuánto no sabemos”, insiste