DICTADOR EMPEZÓ A AFLOJAR ANTES QUE LO BOTEN
Venezuela enfrenta una crisis compleja con el decreto de “conmoción exterior” firmado por Nicolás Maduro, que amplía los poderes del Ejecutivo para controlar militarmente los servicios públicos, las industrias estratégicas y las fronteras, en medio de la presión internacional de la administración Trump.
Aunque se presenta como un instrumento para proteger la soberanía, el decreto consolida un patrón de gobernanza centralizada y militarizada en un país que ya opera bajo restricciones de facto a los derechos civiles, económicos y sociales. La medida refleja cómo la amenaza externa se utiliza como pretexto para reforzarel control político interno, más que para enfrentar peligros reales.
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La crisis interna disfrazada de amenaza externa
Aunque Maduro presenta el decreto como una respuesta a la presencia de buques militares estadounidenses en aguas venezolanas, su impacto internacional real es limitado. En una entrevista para La República, Jesús Alberto Torre alba,periodista y político venezolano, sostiene que “el decreto es más propagandístico que operativo; la escalada depende de los interesesestratégicos de la administración Trump, principalmente petróleo y recursos naturales”. La medida busca mostrar firmeza ante la opinión pública interna y externa, pero no modifica sustancialmente la capacidad militar ni la posición estratégica de Venezuela frente a Estados Unidos.




