En la capital se evalúa un paro indefinido, en agosto, tras el asesinato de 31 conductores de transporte público. En el norte, la situación es igual de crítica.
Preocupados, abandonados y decepcionados por las autoridades. Así se sienten los conductores de transporte público ante el elevado nivel de inseguridad que ronda su trabajo. Hasta la fecha, en la capital ya son 31 choferes asesinados por sicarios al servicio de organizaciones criminales y extorsionadores. En el norte del país, la situación es igual de crítica.
Frente a las ineficientes estrategias desplegadas hasta ahora por el Gobierno, a través del Ministerio del Interior (Mininter), los transportistas formales evalúan acatar un paro indefinido en agosto.“Esta labor la hacemos con esfuerzo, pero también con preocupación. Diariamente, al salir, no sabemos si nos puede pasar algo, en cualquier momento, en un tramo de la ruta que hacemos de Villa El Salvador a San Martín de Porres”, cuenta un conductor de la empresa El Rápido.
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Que la semana pasada sufrió un nuevo atentado que acabó con la vida del chofer Carlos Advíncula, esposo y padre de cuatro hijos, cuyo único pecado fue trabajar para sostener a su familia. Los Pulpos del Cono Norte, la quinta banda criminal que extorsiona a la compañía, exige el pago de un cupo mensual de S/20,000.
“La verdad es que me siento abandonado por la presidenta Boluarte, porque si diera la orden para acabar con la criminalidad y la extorsión, lo harían; pero a la presidenta y los congresistas no les importa. Estoy decepcionado”, añade otro conductor.




