Lev Tahor, la secta ultraortodoxa judía acusada de tráfico de personas y abuso sexual en México

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Lev Tahor
Lev Tahor

El operativo de la policía mexicana que rescató a un grupo de niños y adolescentes en un campamento de Lev Tahor en plena selva del estado de Chiapas volvió a generar serias preguntas sobre este grupo judío ultraortodoxo, cuyos miembros han sido llamado como los “talibanes judíos” porque sus mujeres visten con ropa negra de la cabeza a los pies.

Los miembros de Lev Tahor practican una versión extrema del judaísmo ultraortodoxo

Sin embargo, la polémica que rodea a este grupo religioso, establecido en países latinoamericanos como México y Guatemala, va mucho más allá de su ultraconservadora vestimenta. Un juez federal de México dio la orden de arrestar a varios líderes del grupo, cuyo campamento está situado a unos 17 kilómetros al norte de la ciudad de Tapachula, por la sospecha de participación en abuso a menores, después de una investigación llevada a cabo por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada.

Desde su creación en los años 80 en Israel, “este grupo ultraortodoxo judío ha pasado por Estados Unidos, Canadá, México y Guatemala, y su paso por estos países ha estado marcado por escándalos de secuestros, matrimonios infantiles o maltrato infantil“.

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ULTRAORTODOXOS Y ANTISIONISTAS

Lev Tahor, cuyo nombre en hebreo significa “corazón puro”, fue fundada en Jerusalén en la década de 1980 por el rabino Shlomo Helbrans.

Se estima que cuenta con varios centenares de miembros, entre 250 y 500. El grupo practica muchas de las costumbres del jasidismo, una corriente ortodoxa y mística del judaísmo, pero en su aplicación son incluso más estrictos.

La comunidad es acusada también de promover el matrimonio entre menores de edad

Así como en su vestimenta: las mujeres deben estar cubiertas con ropa negra de pies a cabeza, apenas dejando a la vista su rostro, los hombres visten de negro, cubren sus cabezas con sombrero y nunca se afeitan la barba. Su alimentación se basa en una dieta que sigue las leyes del kashrut, el conjunto de normas bíblicas que establecen cuáles son los alimentos aptos (kósher) que pueden ingerir los practicantes del judaísmo.

secta ultraortodoxa judía

En paralelo a la vida austera de entrega religiosa de la secta han surgido en los últimos años varias acusaciones en torno al uso de formas extremas y violentas de control sobre sus miembros, incluyendo el uso de castigos corporales contra menores y el matrimonio forzoso de mujeres menores de edad con hombres mayores.

Estas denuncias han sido formuladas por parte de exmiembros de la secta y de sus familiares.

La comunidad es acusada también de promover el matrimonio entre menores de edad. Pero nosotros nunca lo hemos hecho. Eso es una cosa personal. Si alguien se siente con la capacidad y listo para poder forjar una familia de acuerdo a sus principios religiosos, es decisión de cada quien. No se puede prohibir el derecho de querer casarse“, dijo Obadia Guzmám.

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CONTROVERSIAS Y EXPULSIONES

En 1990, el rabino Shlomo Helbrans trasladó al grupo a Estados Unidos, donde estableció una escuela judaica en Brooklyn. Pocos años después, Lev Tahor enfrentaría sus primeros problemas con la ley.

En 1993, Helbrans fue arrestado en Nueva York acusado de haber secuestrado a un adolescente que estaba estudiando con él para prepararse para su bar mitzvah, el ritual religioso que marca el inicio de la transición a la adultez en el judaísmo.

Los padres del menor acusaron a Helbrans de intentar “lavarle el cerebro” a su hijo, mientras que el rabino les acusó de abusar del niño.

Al final, un tribunal condenó por secuestro a Helbrans, quien pasó dos años en prisión hasta conseguir la libertad condicional en 1996.

En el año 2000, el rabino fue deportado a Israel, donde no permaneció mucho tiempo pues decidió establecerse junto a su comunidad en la provincia de Quebec (Canadá). La secta, entonces, se asentó en Sainte-Agathe, un pequeño pueblo de unos 10.000 habitantes, ubicado a unas dos horas de distancia en auto de Montreal.

Pero allí también surgieron nuevas denuncias en contra del grupo, que fue acusado en 2013 por los servicios sociales de negligencia infantil.

Según informó la prensa local en aquel momento, las autoridades canadienses estaban preocupadas por la salud e higiene de los menores, así como por su educación pues -al parecer- estos niños que son educados en casa no estaban adquiriendo las competencias básicas en matemáticas.

Poco después, los miembros de la secta abandonaron el país para establecerse en San Juan La Laguna (Guatemala), una localidad habitada principalmente por indígenas mayas.

En ese lugar no fueron bien acogidos. Tras varios meses de desencuentros, el consejo de ancianos de San Juan decidió expulsar al grupo por considerar que sus miembros rechazaban a los pobladores locales, se negaban a saludar, mezclarse e incluso hablar con los habitantes.

Nos sentimos intimidados por ellos en las calles. Pensamos que quieren cambiar nuestra religión y nuestras costumbres“, dijo entonces Miguel Vásquez Cholotio, un integrante del consejo de ancianos a la agencia Reuters.

Para forzar su salida, las autoridades locales les dieron un ultimátum y les amenazaron con cortarles el acceso a los servicios públicos.

La secta decidió reubicarse en Ciudad de Guatemala, donde su sede fue luego allanada por fiscales del Ministerio Público que investigaban si allí había casos de maltrato infantil.

En 2016 volvieron a trasladarse a la localidad de El Amatillo, en el municipio Oratorio, a unos 80 kilómetros de Ciudad de Guatemala. Un año más tarde, la prensa israelí publicó informaciones sobre la muerte de Helbrans, supuestamente ocurrida mientras realizaba un ritual religioso en un río en Chiapas (México).

Fue entonces cuando se supo sobre los supuestos planes del culto para intentar cambiar nuevamente de país. Sin embargo, tras el fallecimiento de su fundador y la detención por secuestro de menores contra de su nuevo líder, el futuro de Lev Tahor se volvió aún más sombrío.

El reciente operativo ordenado por las autoridades mexicanas en el estado de Chiapas muestra que los escándalos que rodean a este grupo ultraortodoxo no dan señales de terminar.