Alrededor de una decena de altos mandos de Hezbollah murieron junto con Ibrahim Aqil, jefe de la unidad de fuerzas especiales Radwan del movimiento, que fue atacado el viernes en Beirut por la aviación israelí, informó el portavoz militar de Israel.
“Esta eliminación tiene por objeto proteger a los ciudadanos de Israel”, dijo en una breve declaración a la prensa, añadiendo que Israel no busca una escalada regional. Por otro lado, el ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, aseguró que los ataques en esta “nueva fase” de la guerra contra la milicia chií Hezbollah continuarán hasta que los israelíes desplazados de las comunidades fronterizas puedan volver a casa.
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“La serie de operaciones en la nueva fase de la guerra continuará hasta que logremos nuestro objetivo: garantizar el regreso seguro de las comunidades del norte de Israel a sus hogares”, dijo Gallant en un comunicado, horas después del bombardeo israelí en Beirut contra altos cargos de Hezbollah.




