ALVIN K. HELLERSTEIN, DE 92 AÑOS, JUZGÓ A SHAKIRA Y YA METIÓ PRESO A UN EXCHAVISTA
El lunes 5 de enero de 2026 inició el proceso judicial contra el exdictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, que comparecieron ante un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York.
Este proceso estará a cargo del juez Alvin K. Hellerstein, de 92 años, que examinará la responsabilidad de Maduro en los delitos por conspiración de narcoterrorismo, importación y posesión de armas y dispositivos destructivos, y asociación ilícita– y el alcance geopolítico del litigio, cargos impuestos por la justicia norteamericana, tras ser capturado el sábado 3 de enero en un operativo militar en Caracas.
Con 92 años de edad, el despacho del magistrado se ha transformado en un referente nacional en litigios de gran complejidad, así como casos de disputas legales de personalidades públicas del entretenimiento.

CASO SHAKIRA
Uno de los casos que el juez Hellerstein abordó en su trayectoria judicial fue con la cantante colombiana Shakira, que fue acusada de plagio por el compositor dominicano Ramón Arias Vásquez, autor de la canción Loca con su Tíguere, recordando que en 2010 la artista latinoamericana lanzó el tema musical Loca.
En su momento, Arias alegó que la versión de “Loca” grabada por Shakira en 2010, y basada en la interpretación de “El Cata”, utilizaba partes sustanciales de su obra sin autorización. La demanda fue presentada por la discográfica Mayimba Music, que tenía los derechos sobre la canción original de Arias.
El caso se llevó ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Alvin Hellerstein fue el juez asignado siguiendo el proceso habitual de distribución de casos en ese tribunal.
En 2014, el juez concluyó que la versión en español interpretada por Shakira era una copia ilegal de “Loca con su Tíguere”, una canción compuesta por el dominicano Ramón Arias Vásquez. Se determinó que tanto la versión de Shakira como la del artista Edward Bello Pou, conocido como “El Cata”, infringían los derechos de autor de Arias.
En ese primer fallo, Hellerstein responsabilizó también a las compañías Sony/ATV Latin y Sony/ATV Discos por la distribución de las canciones consideradas infractoras.
Posteriormente, durante la fase de revisión, el magistrado detectó irregularidades en las pruebas aportadas por la parte demandante, Mayimba Music. Se descubrió que la cinta presentada como grabación original tenía datos técnicos inconsistentes y que el testimonio de Arias contenía falsedades.
Ante este hallazgo, en agosto de 2015, Hellerstein revocó su decisión inicial y desestimó el caso, concluyendo que no existía infracción de derechos de autor por parte de Shakira ni de Sony.
CASO HUGO ‘EL POLLO’ CARVAJAL
Además de Shakira, el juez Alvin K. Hellerstein también ha sido elegido para casos que involucran a exmandos del régimen chavista.
Entre los procesos recientes que llegaron a su despacho destaca el del exgeneral Hugo “El Pollo” Carvajal, exdirector de la Dirección de Inteligencia Militar de Venezuela, extraditado a Estados Unidos por cargos de narcotráfico.
El proceso judicial contra Hugo Carvajal se remonta a su detención en España entre 2021 y 2023, seguida de una extensa disputa legal hasta su extradición a Estados Unidos.
Tras años de resistencia judicial, Carvajal se declaró culpable el 25 de junio de 2025 ante el Tribunal Federal de Manhattan, apenas una semana antes de que iniciara su juicio formal.
Allí, Carvajal admitió haber utilizado su posición al frente de la DGCIM para facilitar el tráfico de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos en alianza con la extinta guerrilla de las Farc y reconoció haber participado en actividades de narcoterrorismo, conspiración para importar estupefacientes y posesión de armas de guerra.
La gravedad de los delitos reconocidos ubica la posible condena de Carvajal en una franja de pena mínima de 10 años hasta cadena perpetua.
No obstante, su cooperación con la justicia estadounidense busca reducir la magnitud de la sentencia, a partir de los datos entregados tanto sobre la estructura del aparato represivo venezolano como de sus conexiones supranacionales. La fecha clave del proceso será el 23 de febrero de 2026, cuando el juez Alvin Hellerstein dictará la condena final.
MADURO Y ESPOSA AUN SE CREEN PRESIDENTE Y PRIMERA DAMA
En la Sala A del piso 26 de la sede de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, a las 12:03 del mediodía del 5 de enero de 2026, inició el proceso judicial en contra de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por narcotráfico y porte ilegal de artillería pesada. Este es el relato de cómo se vivió la jornada en el terreno.
La otrora pareja presidencial venezolana -escoltada por agentes Marshall y de la DEA- tomó asiento con movimientos lentos y pesados y se acomodó los audífonos dispuestos para la interpretación simultánea.
Ambos tenían puesta la tradicional vestimenta naranja que portan los detenidos en Estados Unidos, pero intentando esconderla con una camiseta azul marino encima. Las canas de Maduro, de 63 años, se hicieron más evidentes bajo las luces blancas de la sala, mientras el rostro de Flores dejaba ver hematomas y vendajes.
El juez Alvin Hellerstein, de 92 años y una amplia trayectoria en juicios de alto perfil (como el de plagio en contra de la cantante colombiana Shakira y el de narcotráfico en contra del exjefe de inteligencia de Hugo Chávez, Hugo ‘El Pollo’ Carvajal), comenzó presentando el caso “Estados Unidos contra Nicolás Maduro” y reiterando que iba a garantizar un juicio justo y que se cumpliera el debido proceso.
Maduro, en aparente sumisión, se levantó con gesto protocolar cada vez que escuchaba su nombre.
Hellerstein leyó los cuatro cargos que se le imputan, mientras el depuesto presidente venezolano y sus abogados tomaban atenta nota. Cuando el juez procedió con un paso estándar del procedimiento -corroborar la identidad- Maduro dio inicio al que, al parecer, pretendía que fuera un largo discurso:
“Soy Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional de la República de Venezuela, secuestrado en una intervención militar de Estados Unidos el sábado y me acojo a los acuerdos de Ginebra. Soy un prisionero de guerra”, afirmó en español.
El juez Hellerstein, sereno, le interrumpió y le dijo que solo quería saber si era Nicolás Maduro, a lo que el también excanciller de Hugo Chávez respondió “sí, magistrado”, en una muestra aparente de respeto a la justicia que tiene ahora en las manos su destino.
¿SE CUMPLIERON LOS PROTOCOLOS LEGALES CON ELLOS?
El procedimiento continuó con la lectura de derechos: lo que diga podrá y será usado en su contra; tiene derecho a un abogado que se le pagará si no puede pagarlo y puede solicitar libertad bajo fianza.
Maduro dijo que recién en ese momento conocía sus derechos, a pesar de que las fuerzas estadounidenses están obligadas a recitarlos cuando llevan a cabo detenciones. Adicionalmente, denunció que hasta la cita no había visto el pliego de cargos, pero renunció al derecho a que el juez le leyera el documento de 25 páginas, un paso que hubiera alargado considerablemente la comparecencia.
Posteriormente, se le preguntó por su postura ante los cargos, a lo que respondió: “inocente, no soy culpable, soy un hombre decente, presidente constitucional de mi país”.
Su abogado, Barry Pollack, célebre porque logró la liberación del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, reiteró en inglés que no reconocía los delitos y que exige que se prueben, abriendo oficialmente la puerta al juicio.
Llegado el turno, a Cilia Flores también se le pidió confirmar su identidad: en inglés dijo “I am the first lady of Venezuela”. Posteriormente, en español y con la voz entrecortada, también se declaró no culpable.
Hellerstein continuó con las preguntas protocolarias para el equipo de abogados del Departamento de Justicia, entre las que destacaba la fecha de la aprehensión. La respuesta fue que quedaron bajo custodia a las 11:30 de la mañana del 3 de enero de 2026, en una flagrante omisión del ingreso de aeronaves y tropas estadounidenses a territorio venezolano.
En este sentido, la defensa agregó que como “presidente de una nación soberana, (Maduro) contaba con inmunidad presidencial”, dando luces del que podría ser uno de sus argumentos en el juicio.
NO HABRÁ JUICIO RÁPIDO
El proceso judicial continuará el 17 de marzo a las 11:00 de la mañana, una fecha pactada por la Fiscalía y los abogados defensores, que renunciaron a un juicio rápido y consideraron que es tiempo suficiente para prepararse.
Maduro también renunció a solicitar libertad bajo fianza y pidió que se le permita consultar abogados venezolanos, acceso médico para él y su esposa -quien denunció tener una fractura en las costillas tras el operativo de captura- y poder conservar sus notas. Hellerstein prometió que haría que los agentes Marshall cumplieran estas peticiones.
La cita terminó a las 12:32 del mediodía y Maduro y su esposa regresaron en helicóptero a la prisión federal de Brooklyn en la que permanecerán recluidos, mientras en frente del edificio dos manifestaciones opuestas confluían.




