● Desde startups hasta multinacionales, compañías que operan con equipos híbridos o remotos apuestan por espacios flexibles, herramientas digitales y dinámicas colaborativas para fortalecer su cultura organizacional.
Lima, agosto de 2025 – Las reglas del juego cambiaron. En un entorno donde los equipos ya no comparten todos los días el mismo espacio físico, construir cultura organizacional se ha vuelto uno de los mayores desafíos para las empresas. No se trata solo de tecnología, sino de diseñar entornos —digitales y presenciales— que refuercen los valores, promuevan la colaboración y mantengan viva la identidad de marca.
“Los espacios físicos siguen siendo relevantes, incluso para quienes operan bajo un modelo remoto o híbrido. Tener un lugar donde los equipos puedan encontrarse, colaborar y proyectar su cultura hace una gran diferencia en la conexión emocional con la organización”, explica Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica.
Según el ejecutivo, las oficinas flexibles juegan un rol clave porque permiten mantener puntos de encuentro estratégicos para las compañías, sin necesidad de contar con un local fijo o sobredimensionado. “Muchas empresas nos buscan porque tienen talento distribuido en distintas ciudades o porque trabajan con modelos rotativos. Para ellas, la prioridad no es tener escritorios asignados, sino espacios que refuercen la experiencia del equipo”, agrega.
Casos globales: de Red Hat a Sendle
Un ejemplo a escala global es Red Hat, empresa de soluciones open source del grupo IBM, que mantiene parte de sus operaciones en espacios de WeWork en distintas regiones. Esta estrategia les permite sostener una cultura colaborativa y ágil, sin estar atados a una única sede. En Perú, también hay startups y empresas en expansión que están aplicando este enfoque.
En esa línea, Sendle, startup australiana de logística sostenible, ha apostado por una red de espacios de trabajo en distintas ciudades, adaptando sus dinámicas a un modelo 100 % distribuido. A través de WeWork, sus equipos se reúnen de manera estratégica en ciudades como Sídney o Seattle, reforzando la cultura sin necesidad de una oficina permanente.
Estrategias para construir cultura en equipos distribuidos
Según Claudio Hidalgo, construir cultura en equipos distribuidos no depende de la cantidad de días que las personas van a la oficina, sino de qué se hace para mantener los lazos. “Lo importante es diseñar experiencias que conecten emocionalmente, más allá del canal o la ubicación. Las empresas con culturas sólidas son intencionales en cómo comunican, celebran y colaboran”, señala.
Estas son algunas prácticas clave observadas en organizaciones que han logrado sostener una cultura fuerte en entornos híbridos o remotos:
● Dinámicas compartidas: check-ins semanales o espacios sociales virtuales.
● Encuentros presenciales con propósito: no por cumplimiento, sino por valor estratégico.
● Cultura visible en todos los formatos: desde la comunicación interna hasta la ambientación física.
● Colaboración intencional: diseñar espacios que fomenten el intercambio de ideas.
● Escucha activa: encuestas y feedback continuo para ajustar dinámicas.
Aunque el trabajo remoto ha ganado terreno, las empresas más adaptables reconocen que la cultura organizacional necesita anclajes. WeWork ha observado que aquellas organizaciones que combinan flexibilidad con intención logran mantener equipos más comprometidos, sin importar dónde estén. “Hoy, la oficina no es solo un espacio operativo, es una herramienta cultural. Y como tal, debe estar alineada con lo que la organización quiere transmitir”, concluye Hidalgo.
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