El trabajo con meteoritos lunares y de Vesta ha revelado la variabilidad intrínseca en las propiedades mecánicas de los minerales predominantes, como olivinos, piroxenos, feldespatos y espinelas, a pesar de sus similitudes aparentes.
Se observa, por ejemplo, que los olivinos terrestres son más duros que los lunares. Además, la falta de atmósfera en la Luna y Vesta, junto con la exposición a impactos de meteoritos, provoca fragmentación, brechas y aumento de porosidad en los minerales de las rocas, lo cual influye significativamente en sus propiedades mecánicas.
Puedes leer:
Nueva York jubila a su robot policía: el K-5 se despide de Times Square