A pocos días de las elecciones presidenciales anticipadas, Ecuador se quedó este miércoles sin uno de los aspirantes al cargo, en un acto de violencia que conmocionó al país. El exdiputado Fernando Villavicencio fue asesinado a tiros tras finalizar un acto de campaña en Quito.
Las elecciones se llevarán a cabo el próximo 20 de agosto pese a crimen de Fernando Villavicencio
Recibió una ráfaga nada más salir del colegio Anderson de la capital, al montarse en un vehículo aún rodeado de escoltas; unos 40 disparos que también hirieron a personas que lo acompañaban.
Su fallecimiento fue confirmado en la Clínica de la Mujer, a donde fue trasladado, y la Fiscalía de Ecuador informó después que uno de los sospechosos del ataque también murió, tras haber resultado herido en el cruce de balas.
De 59 años, Villavicencio no contaba con una larga trayectoria en cargos electivos, pero sí con un amplio recorrido en el ámbito público por su labor periodística y su compromiso con el combate a la corrupción.
Esa fue su trinchera cuando ocupó un escaño en la Asamblea Legislativa, desde 2021 hasta su disolución este año, y esa era también la bandera que enarbolaba, bajo el lema Es tiempo de valientes y al frente del Movimiento Construye, como candidato a suceder a Guillermo Lasso en la presidencia.
Aseguraba que Ecuador se había convertido en un «narcoestado», proponía restablecer la seguridad con las fuerzas armadas y la policía en las calles, y paralelamente emprender una lucha contra lo que denominaba la «mafia política».
«Hoy Ecuador está tomado por Jalisco Nueva Generación, el Cartel de Sinaloa y también la mafia albanesa. Es decir, queda claro para América Latina, lo mismo que en Colombia y en México, que no es posible que el narcotráfico se instale en una sociedad y la someta sin el contubernio y la connivencia del poder político», dijo en una entrevista pasada.
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«MULTIDIMENSIONAL»
La propuesta de su partido para combatir la ola de violencia se basa en un enfoque «multidimensional» donde la seguridad «no se limita únicamente a la ausencia de violencia o delitos».
El programa electoral del Movimiento Construye considera en su plataforma de campaña que la solución a la crítica situación del país debe abarca otros aspectos «como la seguridad ciudadana, la seguridad alimentaria, la seguridad económica, la seguridad ambiental y la seguridad sanitaria».
También promueve una justicia indendiente, «donde los jueces y magistrados pueden tomar decisiones basadas en la ley y en la aplicación objetiva de la justicia, sin interferencias políticas, económicas o de cualquier otra índole».
Además de sanear el sistema de justicia, Villavicencio se había comprometido a enfrentar el lavado de dinero, la minería ilegal y uno de los males que venía denunciando desde su época como periodista: la corrupción en el sector petrolero, el principal ingreso económico del país.
“En mi gobierno vamos a tomar el control de las reservas petroleras para que ahora sí, el petróleo sirva para educación obra pública para salud y vamos también de paso a expulsar a las mafias intermediarias que controlan la comercialización del petróleo«, había dicho el candidato.
BLANCO DE AMENAZAS
También había hablado públicamente de ser el blanco de intimidaciones. El 4 de agosto su campaña informó a través de un comunicado que Villavicencio seguiría recorriendo las provincias del país pese a las amenazas de muerte que «sigue recibiendo de grupos criminales».
En su reacción en Twitter nada más conocerse a noticia, Lasso señaló precisamente al crimen organizado.
«El crimen organizado ha llegado muy lejos, pero les va a caer todo el peso de la ley”, escribió el mandatario, mostrando su “indignación” y asegurando que “este crimen no va a quedar impune”.
Además, declaró estado de emergencia nacional por 60 días y convocó un Gabinete de Seguridad en el Palacio de Carondelet.
Mientras, la hermana del asesinado, Patricia Villavicencio, responsabilizó al actual Ejecutivo y al ministro de Interior, Juan Zapata, por la violencia que acabó con la vida del político.
«No querían que destapara la corrupción. Maldigo a este gobierno. No hizo nada. No hizo para protegerlo. Es un complot», aseguró en declaraciones a medios locales.
Y su viuda, Verónica Sarauz, quien se mostró este miércoles consternada ante los medios, señaló que debió haber errores en el equipo de seguridad que llevaron al fatal desenlace.




