Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dio el jueves nuevos detalles de la reunión que mantuvo el miércoles con el presidente ruso, Vladimir Putin, y habló sobre el desafío de seguir garantizando la seguridad nuclear en el contexto de una situación global tensionada.
Grossi dijo que en el epicentro de las preocupaciones de la agencia de la ONU se encuentran la central nuclear de Zaporizhzhia, la aceleración del programa nuclear iraní y el espectro de una escalada nuclear impredecible en medio de los múltiples conflictos que atraviesan el mundo.
Se trata, explicó el diplomático argentino, de una planta que cuenta con 6 reactores de 1.000 megavatios y que se halla en una línea de frente activa, lo cual plantea riesgos significativos de seguridad.
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“Estuvimos desplegando tareas de naturaleza preventiva para evitar que la central sea bombardeada y se convierta en un blanco militar, lo que podría generar un accidente muy grave, con consecuencias radiológicas muy serias”, dijo.




