FRANCESCA MONTENEGRO JURA QUISO QUE LE “AYUDE A LIMPIARSE”
La investigación fiscal sobre el accidente que terminó con la vida de Lizeth Marzano no solo puso bajo la lupa las acciones legales y médicas de los involucrados, sino que también dejó al descubierto la tensión y el quiebre en la relación entre Adrián Villar y Francesca Montenegro, su pareja en ese momento. Una serie de mensajes intercambiados tras el suceso revela el peso emocional y las recriminaciones mutuas que surgieron ante el avance de la causa y la presión social desatada por el caso.
El 24 de febrero, días después del incidente, Montenegro expresó a Villar su preocupación tanto por la víctima como por las consecuencias personales que enfrentaba. Incluida la pérdida de su trabajo y amenazas en redes sociales. “Adrián, en realidad me preocupa Lizeth, me preocupa su familia, me preocupas tú… preocupa todo. Ya perdí mi trabajo, me atacan hace días sin parar en las redes. Ayer han venido periodistas a mi casa, la gente me desea la muerte y lo que más lamento es que aquella madrugada que viniste con tu papá, cuando el mío quiso llevarte a la comisaría para que te entregues y te hagan el dosaje, no lo hicieron y se fueron a buscar otros abogados”, escribió.
Leer también [Francesca Montenegro ofreció “peces gordos” a Adrián Villar tras caso Lizeth Marzano, revelan chats]
La tensión en la conversación escaló ante la falta de respuesta inmediata de Montenegro. Villar envió mensajes reiterados y con un tono cada vez más cargado: “¿Por qué m* no quieres hablar? No entiendo”, “Parece que quisieras que las cosas empeoren” y “¿No te basta con lo que estamos viviendo? ¿Quieres hacerlo aún más difícil?”. Según fuentes de la investigación, la madrugada del 18 de febrero, a las 00:48, Villar mantuvo una llamada de 22 minutos con su padre, Rubén Villar, a quien le informó sobre el accidente sin poder precisar a quién o qué había impactado.
Cerca de las 5:00 de la mañana, advirtió por WhatsApp sobre la existencia de cámaras de seguridad en el trayecto entre el lugar del accidente y su vivienda. Su padre le respondió que ya lo sabía y que estaban “pensando”. Por su parte, su madre, Marcela Chirinos, le recomendó que reflexionara sobre cómo afrontar la situación y no intentara encubrir hechos.




