Así aseguras su durabilidad y fiabilidad a largo plazo
En este artículo, te explicamos todo lo que debes saber para lubricar tus cerraduras de manera efectiva: desde cómo elegir el lubricante adecuado hasta cómo aplicarlo correctamente para garantizar así la longevidad y el buen funcionamiento de tus cerraduras.
Lubricar las cerraduras es una práctica de mantenimiento preventivo fundamental que, a pesar de esto, a menudo, se subestima. No solo se trata de mantener el mecanismo de la cerradura funcionando suavemente, sino de asegurar su durabilidad y fiabilidad a largo plazo.
La lubricación regular ayuda a prevenir el desgaste prematuro de las piezas internas de la cerradura. Con el tiempo, el polvo, la suciedad y la humedad pueden acumularse dentro del mecanismo, causando fricción y, eventualmente, desgaste y corrosión.
En este sentido, una cerradura bien lubricada es sinónimo de un funcionamiento suave y eficiente.
BENEFICIOS DE MANTENER UN MECANISMO LUBRICADO
Mayor facilidad de uso, evitando que la llave se atasque o sea difícil de girar.
Reducción del riesgo de averías inesperadas, lo que se traduce en ahorros considerables en reparaciones o reemplazos costosos.
Por tanto, la lubricación de las cerraduras no debería considerarse como una tarea opcional o menor dentro del mantenimiento del hogar. En cambio, es una medida esencial que garantiza la seguridad y el correcto funcionamiento de nuestras cerraduras día a día.
CÓMO SELECCIONAR EL LUBRICANTE ADECUADO
Elegir el lubricante correcto para una cerradura es crucial para su mantenimiento efectivo. No todos son iguales, y cada tipo tiene aplicaciones específicas; de ahí la importancia de conocer los tipos de lubricantes que existen para valorar cuál es el más adecuado en cada caso.
Estos son los principales tipos de lubricantes que puedes encontrar:
Lubricantes a base de grafito: el grafito en polvo ayuda a reducir la fricción sin atraer polvo ni suciedad. Es ideal para mecanismos internos de cerraduras debido a su capacidad para soportar temperaturas extremas y su durabilidad.
Aceites lubricantes multiuso: aunque son versátiles y fáciles de encontrar, es crucial elegir aquellos que sean de baja viscosidad y no contengan silicona, ya que pueden atraer polvo y residuos. Esto puede crear una pasta que puede obstruir el mecanismo de la cerradura.
Lubricantes de silicona en seco: son una excelente opción para cerraduras expuestas a elementos exteriores, como puertas de entrada. Proporcionan una capa protectora que repele el agua y protege contra la corrosión, sin atraer suciedad.
Aceites penetrantes: útiles para desbloquear cerraduras que ya están atascadas, pero su uso debe ser limitado a situaciones de emergencia, ya que pueden no ser la mejor opción para un buen mantenimiento a largo plazo.
PASO A PASO: CÓMO LUBRICAR UNA CERRADURA
Lubricar una cerradura no solo implica elegir el lubricante adecuado, sino también aplicarlo de manera efectiva. A continuación, te detallamos el proceso, paso a paso, para garantizar que este se realice de manera eficiente y sin contratiempos:
1.Utiliza un limpiador en aerosol para cerraduras o aire comprimido para soplar cualquier partícula que pueda haber dentro del cilindro. Utiliza un limpiador en aerosol para cerraduras o aire comprimido para soplar cualquier partícula que pueda haber dentro del cilindro.
- Revisa la cerradura en busca de signos de desgaste o daño.
Si la cerradura está visiblemente dañada o desgastada, puede ser necesario repararla o reemplazarla antes de lubricar.
- Mira si tienes un acceso claro al cilindro de la cerradura, esto es, donde introduces la llave, ya que aquí es donde se aplicará el lubricante.
- Asegúrate de que el aplicador esté firmemente fijado para evitar derrames. Muchos lubricantes vienen en aerosol con un aplicador de tubo delgado, lo cual es ideal para insertarlo directamente en el cilindro de la cerradura.
- Inserta la punta del aplicador en la entrada del cilindro de la cerradura.
Pulveriza el lubricante con moderación; un par de pulsaciones cortas suelen ser suficientes. Es importante no excederse, ya que demasiado lubricante puede atraer polvo y residuos, contrarrestando los beneficios de la lubricación.
- Una vez aplicado el lubricante, inserta la llave en la cerradura y gírela varias veces.
Esto ayuda a distribuir el lubricante de manera uniforme dentro del mecanismo.
- Retira la llave y limpia cualquier exceso de lubricante de la cerradura y de la llave con un paño limpio y seco. Esto evitará que el lubricante atraiga polvo hacia la superficie exterior de la cerradura.




