Detuvieron hasta al  árbitro por broncón

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Alejandro Otero
Alejandro Otero

SE LO LLEVARON DEL VESTUARIO Y ‘CHITO’ LA TORRE REGRESÓ A LIMA A VELORIO DE SU MADRE

Para mayor drama, hasta el árbitro uruguayo Alejandro Otero del violento cotejo acabó detenido como él mismo rememora:

“Tal vez  todos los problemas comenzaron en el vestuario, cuando se sorteó el árbitro. La terna la integraban Carlos Robles (Chile). Armando Marques (Brasil) y yo, que era de los tres el de menor experiencia internacional. El partido no tuvo nada de especial, si prescindimos de la formidable presión del público de Boca que, en su cancha, parece venirse encima por la especial acústica del estadio. El clima era normal para un partido de Copa. No hubo brusquedades ni fricciones entre los jugadores. Tampoco el público pasó los límites normales. No se hablan producido pedradas ni intentos de invasión del campo. Todo esto lo confirmé después, viendo el «tape’ del partido. Había un solo jugador que podía complicarme porque lo veía alterado: Rojitas. Entonces decidí no aplicar «la diagonal» que aconseja la FIFA y seguirlo a él. En una jugada adelantó la pelota y cuando un zaguero rechazó puso una plancha muy clara. Discutieron varios jugadores y vi a Suñe que se acercaba a Gallardo, amenazándolo. Gallardo le pidió por la Virgen que no le pegara, pero Suñé igualmente lo golpeó. El peruano replicó con una patada voladora y ahí ve generalizó la pelea. Expulsé a 18 jugadores —todos menos Meléndez y los dos arqueros— aunque después viendo el tape, observé que Sánchez también intervino en los incidentes. Después, la policía me obligó a bajar por el túnel por razones de seguridad: caían trapos encendidos a la cancha y, en algunos sectores, se intentaba invadirla.

 

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Cuando me hallaba rezando a la Virgen en el vestuario, llegó una persona de particular que se presentó como el funcionario policial de mayor grado en el estadio, Preguntó quién era el árbitro

—Yo —le contesté.

—Usted es el único responsable de todo lo que pasó —me dijo.

Asombrado, pensé que quienes habían peleado eran los jugadores y no yo, pero al parecer él pensaba distinto. Informó que debía llevarme detenido y que a partir de ese momento estaba incomunicado. De allí me llevaron a la seccional, policial donde me interrogaron v dijeron que me fuera. Regresé al hotel. Cuando retorné a Montevideo recibí a Eduardo Rocca Couture, tesorero de la Confederación Sudamericana de fútbol, quien me señaló que habían examinado repetidamente el «tape» y no habían hallado ninguna falla mía”.

 

LO QUE DICEN LOS JUGADORES DE BOCA

“Lo que pasó no tiene explicación lógica. Nos descontrolamos cuando nos convencimos de que ya no podíamos ganar el partido. Para nosotros era fundamental porque con el empate quedábamos eliminados. Además, ninguno había pensado que las cosas podían complicarse. Antes del partido estábamos seguros de que lo ganaríamos, y cuando terminó el primer tiempo también. Después ellos empataron y nosotros nos enloquecimos. Cuando lo derribaron a Rogel en el área, pedimos penal y como no lo dieron nos agarramos a trompadas. Por eso digo que no hay explicación lógica. Nos peleamos ante la impotencia de no poder ganar el partido. Recuerdo que me encontraba tan fuera de mí que lo perseguí a Gallardo como loco. Él estaba asustado y tenía razón, porque creo que si lo agarraba lo mataba. Con su desesperación me largó una patada clavándome los tapones en la cara. Me enloquecí más todavía. En medio del tumulto apareció un tipo de particular y se metió entre los dos. Yo pensé que era un plomo, le di un empujón y lo tiré al suelo. Después en el vestuario, me enteré de que era el comisario de la 24. Allí nos comunicaron que estábamos todos detenidos. A mí me llevaron a la clínica Santa Isabel,  en Flores, donde quedé internado y me aplicaron siete puntos de sutura. A la madrugada apareció un policía con un escribiente para tomarme declaración. Después,  el Tribunal de Penas me dio más de un año y medio de suspensión, pero me salvó una amnistía. (Rubén Jose Suñé).

 

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LO QUE DICEN LOS DE CRISTAL

“Fue una pesadilla que nunca olvidaré. Cuando Suñé me perseguía pensé que no saldría con vida de esa cancha. Yo había tenido fricciones con él porque al minuto de juego me pegó fuerte y sin pelota. Venía de una lesión y jugué sin entrenamiento. Ese foul al minuto de juego fue a la pierna izquierda, la lesionada. En los minutos finales estaba acalambrado pero no podía salir, porque el técnico ya había hecho los dos cambios. Cuando comenzó la bronca iniciada por Rogel, la hinchada gritaba: «¡Y pegue… y pegue Boca pegue!». Yo me encontraba cerca de Quesada, caído y próximo a ser pisado por Suñé, que estaba enardecido. Le supliqué que no lo hiciese y la reacción de Suñé fue perseguirme a mí. Retrocedí unos pasos, busqué escapar, pero al final le apliqué una patada en la cara. Enseguida me vi rodeado de policías, fotógrafos y otros jugadores. Oí que gritaban: «¡Al negro. . . al 11, al 11!».  (Alberto Gallardo).

“Nunca podré olvidarlo. Para mí es el episodio más triste de mi vida porque por ese partido perdí a mi madre. Ella lo estaba mirando en Lima por televisión y observó claramente cuando me vi cercado, acorralado por varios jugadores de Boca, hasta que conseguí arrancar el banderín del córner y defenderme con ese palo. Lo estaba viendo todo, se impresionó y falleció de un ataque al corazón. ¡Cómo para olvidarme de ese partido!

Los dirigentes me dijeron entonces que debía viajar de inmediato a Lima porque mi mamá estaba delicada de salud. En realidad ya había fallecido, pero no quisieron darme la noticia. Regresé junto a Gallardo y Del Castillo. Cuando llegué a casa me quería morir…» (Orlando La Torre).