SON EFECTIVAS EN LA VASODILATACIÓN Y PROMUEVEN LA IRRIGACIÓN SANGUÍNEA Y CORONARIA
La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica que afecta a una gran proporción de la población y, juntamente con la hipercolesterolemia y el consumo de tabaco, es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Para su prevención y tratamiento, la fitoterapia constituye una alternativa muy eficaz.
La presión arterial oscila al ritmo de la pulsación cardíaca entre un valor mínimo (diastólico) que corresponde a la relajación del corazón, y un valor máximo (sistólico) que corresponde a la contracción cardíaca.
La definición de la HTA es arbitraria, ya que en realidad no hay un umbral exacto a partir del cual pueda afirmarse que los valores de la presión arterial son patológicos. Sin embargo, sabemos que cuanto más bajos son (dentro de unos ciertos límites), menor es el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Por consenso, se considera hipertenso a todo individuo que presente, en reposo y de manera crónica, presiones sistólica y diastólica iguales o superiores a 140 y 90 mm de mercurio (Hg), respectivamente.
Para el tratamiento de la HTA, la fitoterapia cuenta con tres plantas medicinales de acción hipotensora particularmente eficaces: el espino blanco, el ajo y el olivo. Además, es frecuente utilizar como coadyuvante drogas con efecto diurético.
Le puede interesar [Adultos mayores: enfermedades comunes y cuidado que deben brindarles]
Espino blanco (Crataegus monogyna Jacq.)
A pesar de los muchos trabajos que se han llevado a cabo sobre esta droga, no se han aislado principios activos definidos. Contiene una pequeña cantidad de aceite esencial, derivados aminados (etilamina, trimetilamina, isobutilamina e isoamilamina), colina y purinas. Los componentes más interesantes, y que posiblemente participan en su actividad, son: polifenoles (flavonoides, como hiperósido, ramnósido; ácidos cafeico y clorogénico, así como leucoantocianidinas) y derivados triterpénicos (ácido crataególico, ursólico y oleanólico).
Tiene acción ionotrópica (+), cronotrópica (-), dromotrópica (-) y batmotrópica (-), por lo que se puede decir que es una droga cardiotónica, ya que aumenta la irrigación sanguínea coronaria y actúa sobre la musculatura cardíaca, aumentando la fuerza de la contracción del miocardio. Además, tiene efecto sedante del sistema nervioso central, antiespasmódico y ligeramente diurético. Por último, ejerce una acción compensadora de los desequilibrios neurovegetativos, regularizando la tensión arterial y los trastornos del ritmo cardíaco.
Su uso está indicado en las alteraciones del ritmo cardíaco, que no requieran el uso de digitálicos: extrasístoles, taquicardia paroxística, palpitaciones, coronaritis y HTA, así como en la prevención de la angina de pecho.
Aun siendo una droga poco tóxica a dosis extraterapéuticas, puede producir depresión respiratoria y cardíaca. Por tanto, no es recomendable sobrepasar las dosis indicadas y prescribir en forma de tratamientos discontinuos. Asimismo, puede interaccionar con las benzodiacepinas en caso de administración conjunta, pudiendo potenciar el efecto sedante.
El uso del espino albar para el tratamiento de la HTA sólo debe hacerse bajo control médico, dada la posibilidad de aparición de una descompensación tensional.
Ajo (Allium sativum L.)
TIene como principal componente la aliína, que por hidrólisis enzimática de la aliinasa forma aliicina (responsable del olor característico del ajo). La aliicina se transforma rápidamente en disulfuro de alilo. El ajo también contiene abundantes fructosanas (hasta el 75%), enzimas (peroxidasas, desoxirribonucleasas, fosfomonoestearasas), adenosina, pequeñas cantidades de vitaminas (A, B1, B2 y C) y sales minerales de yodo, sílice y azufre.
Parece ser que la mayoría de sus efectos se deben a la acción de los componentes del aceite esencial. Los más destacables son su efecto hipotensor suave (por vasodilatación periférica de arteriolas y capilares), bradicardizante, hipolipemiante (por inhibición de la síntesis de colesterol), antiagregante plaquetario (inhibe los receptores plaquetarios para el fibrinógeno), hipoglucemiante y antioxidante. También es antiséptico, bactericida, antifúngico, antiviral y vermífugo. Asimismo, debido a la acción de las fructosanas, tiene acción diurética.
El uso del ajo está indicado para el tratamiento de la HTA, arteriosclerosis, hiperlipidemias, en la prevención de tromboembolismos, claudicación intermitente y retinopatías. Se puede utilizar como coadyuvante en el tratamiento de la diabetes. También es útil en el tratamiento de algunas afecciones genitourinarias, respiratorias y en las parasitosis intestinales.
Olivo (Olea europea L.)
Se utilizan las hojas. Contiene secoiridoides, en particular el secologanósido, que es precursor de los iridoides, especialmente del oleoeuropeósido (componente mayoritario del grupo). También contiene flavonoides derivados del luteol y el olivol, derivados triterpénicos, ácido oleanólico, saponósidos, olivamarina (principio amargo) y sales orgánicas de los ácidos málico, tartárico, láctico y glicólico.
El oleoeuropeósido confiere a la droga efecto hipotensor (por vasodilatación periférica), espasmolítico, antiarrítmico y broncodilatador. Aunque el efecto hipotensor se atribuye al oleoeuropeósido, es posible que las hojas del olivo contengan otro principio activo, aún no identificado, que también presente actividad hipotensora o que potencie el efecto vasodilatador del oleoeuropeósido. Asimismo, las hojas del olivo tienen actividad hipoglucemiante, antipirética y antiséptica, y debido al efecto de sus flavonoides, acción diurética.
Su uso está indicado en el tratamiento de la HTA moderada y en la prevención de la arteriosclerosis y tromboembolismos. También es útil en el tratamiento de la diabetes tipo II y en las afecciones que requieran un aumento de la diuresis. ¡A tomarlas ya!
Leer también:




