Los principales tipos de jamón utilizados en cocina son el jamón ibérico (intenso y graso, ideal para potenciar sabores) y el jamón serrano (más suave, perfecto para sofritos y salteados). También se usa el jamón cocido o York para platos fríos y el jamón asado para un toque ahumado. La elección depende de la intensidad deseada.
Jamón Serrano (Jamón Blanco):
Bodega, Reserva o Gran Reserva: Más firme y menos graso que el ibérico, es el más versátil para cocinar.
Uso: Ideal para tacos en lentejas, sofritos, croquetas o ensaladas.
Jamón Cocido / Jamón York:
Características: Tierno, suave y con menor curación, o cocido al vapor.
Uso: Bocadillos, ensaladillas o recetas más suaves.
Jamón Asado:
Similar al cocido, pero con un toque ahumado y mayor firmeza, utilizado en asados o bocadillos.
Hueso de Jamón:
Esencial para aportar sabor y aroma a caldos, guisos y sopas.
Para dar sabor al caldo: Hueso de jamón ibérico o serrano.
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