SANCIÓN SIN PRECEDENTES PARA UN EX JEFE DE ESTADO GALO
La decisión está tomada. El miércoles 18 de diciembre, el Tribunal de Casación, el máximo órgano judicial francés, rechazó la apelación del expresidente Nicolas Sarkozy en el caso de las escuchas telefónicas, haciendo definitiva su condena de un año de prisión bajo un brazalete electrónico, por corrupción y tráfico de influencias, una sanción sin precedentes para un ex jefe de Estado galo.
Su abogado, Patrice Spinosi, anunció de inmediato que su cliente cumpliría con la sanción, pero que remitiría el caso “en las próximas semanas” al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Sin embargo, esta remisión no impide la ejecución de las sanciones impuestas.
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En esta trama, también conocida como el ‘caso Bismuto’, Nicolas Sarkozy, de 69 años, fue condenado por corrupción y tráfico de influencias a tres años de prisión, que finalmente fueron reducidos a un año de libertad condicional con brazalete electrónico. También fue condenado a tres años de inelegibilidad.
Nicolas Sarkozy debe ser citado ahora -en principio en un plazo inferior a un mes- ante un juez de ejecución de sentencias (CAP), que fijará los términos de su brazalete, que se colocará más adelante.
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Esta decisión se produce cuando el exinquilino del Palacio del Elíseo debe comparecer, a partir del 6 de enero, y durante cuatro meses, ante el tribunal de París, en otro caso, en el que se le señala a él y a su campaña presidencial de 2007 de haber recibido financiación ilegal procedente del Gobierno del mandatario libio Muamar al-Gadafi.




