En un intento por hacer más destructivos sus ataques aéreos contra Ucrania, que desde hace algún tiempo ya no son eminentemente nocturnos, Rusia incrementa el uso de drones propulsados por motores a reacción y del Banderol, un híbrido entre un misil y un vehículo aéreo no tripulado.
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El uso de los drones Shahed-136, más lentos, y de los misiles de crucero Kh-101 es cada vez menos frecuente, ya que Rusia apuesta por modificaciones más baratas y rápidas, tanto para saturar las defensas aéreas ucranianas como para ahorrar recursos en medio de la presión económica provocada por la guerra.




