Nasry Asfura asume la presidencia de Honduras en medio de un tenso clima político tras las elecciones del 30 de noviembre donde fue proclamado ganador con el 40,26% de los votos, tras un escrutinio retrasado y cuestionado por fallos técnicos. El respaldo previo de Donald Trump fue clave para su victoria electoral.
Asfura asumió este martes la presidencia de Honduras en medio de un clima político tenso, luego de unas elecciones celebradas el 30 de noviembre de 2025 que estuvieron marcadas por denuncias de fraude electoral. El nuevo mandatario juró el cargo ante el Congreso Nacional y prometió “cumplir la Constitución y las leyes”, en una ceremonia que tuvo una ausencia de jefes de Estado extranjeros.
El líder del Partido Nacional, conocido como “Tito” o “Papi a la orden”, inicia un mandato de cuatro años, hasta 2030, tras ser proclamado ganador por el Consejo Nacional Electoral (CNE) con el 40,26 % de los votos. La diferencia ajustada con sus rivales y el retraso de casi un mes en la proclamación oficial profundizaron la desconfianza de la oposición y de sectores sociales que mantuvieron protestas en las calles.
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La investidura presidencial tuvo lugar en el Congreso Nacional, en Tegucigalpa, bajo un fuerte dispositivo de seguridad. Asfura recibió la banda presidencial y prestó juramento ante el titular del Legislativo, Tomás Zambrano. En su primer discurso, destacó el papel del CNE y pidió respaldo parlamentario. “Les suplico que me apoyen las leyes que necesitamos para generar este cambio”, afirmó ante los 128 diputados.




