Luego de 32 años, peruano que vive en Brasil sueña reencontrarse con su familia

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Willy Castañeda Rivadeneyra
Willy Castañeda Rivadeneyra

Sendero se lo llevó a los 13 años, logró escapar y hasta el 2018 recién supo de sus parientes en Perú

Debido al COVID-19 aún no puede venir a su país

Unas 21 793 personas desaparecieron entre 1980 y 2000, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y Sitios de Entierro de Perú, durante el conflicto con Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Entre ellos se encontraba Willy Castañeda Rivadeneyra con apenas unos 14 años en esa época.

Se lo llevaron en 1986 y, 32 años después, en 2018, pudo contactar a sus familiares. La familia del entonces adolescente, que vivía en Huánuco, nunca más había vuelto a saber de él.

Después de buscar por Facebook por mucho tiempo, encontró a una de sus cuñadas en la red social. Intercambiando mensajes, ambos se dieron cuenta que todo estaba relacionado y la esperanza se volvió realidad.

El esperado reencuentro estaba pactado para el presente año, pero la pandemia del COVID-19 frustraron su sueño de ver a sus hermanos después de tres décadas.

Pese a que pudo encontrar una luz al final del camino y tendrá que esperar un tiempo más para poder ver a los suyos, Willy narra que todos estos años fueron muy tristes para él.

Huida

Uno de ellos había dicho que me mataran porque lloraba. Era pequeño, tenía 13, 14 años y no estaba muy desarrollado, era pequeño, bajo. Pasé por muchas cosas tristes, pero uno de ellos se compadeció de mí y escapamos de allí, sin que nos vieran. Me llevó a través del bosque.

No sé cuánto tiempo había estado él ahí con ellos, tenía dinero y fuimos a Iquitos, pero no tenía a nadie, estaba abandonado. Después fue otra persona la que me sacó a la frontera con Brasil. Toda mi vida fue un sufrimiento, es difícil volver a hablar de eso.

“Una familia buena”

Primero llegué a Tabatinga, en el límite entre Perú, Colombia y Brasil, y luego fui a otra comunidad. Ya con otra identidad pasé mi adolescencia y mi juventud en el campo, en la agricultura y con personas que compraban pescado, lo cual revendían. Aquí en Brasil no estudié.

Me recibió una familia buena, viví con ellos durante mucho tiempo. Trabajé con un yerno de ellos, me quedé en su casa, en la comunidad de Santa Rita, pero dejé la comunidad hace años. Ahora, hace 30 años que vivo en Sao Paulo de Olivenza. Aquí trabajo en agricultura.

Búsqueda

Siempre tuve el deseo de ubicar a mi familia desde que llegué a Brasil. Mi sufrimiento era no saber cómo estaba mi familia. Había intentado encontrar a mis hermanos, siempre los buscaba. Incluso le escribí al editor de un periódico diciendo que quería encontrar a mi familia, que yo había estado desaparecido durante mucho tiempo, pero no respondió.

Entraba a Facebook y no los encontraba y lo dejé ahí, no los busqué por mucho tiempo. En 2018 sentí este deseo, mi corazón me dijo algo. No tenía idea de cómo serían mis hermanos de adultos, todo lo que recordaba era nuestra infancia.

Un día encontré algo y dije que estos eran mis hermanos, me contacté con una cuñada. Ella me preguntó quiénes eran mis padres y mis hermanos. Le respondí y ella también se sorprendió, se acordó de cuando era pequeño. Fue una gran emoción, se comunicó con todos diciendo que estaba vivo, dijo que todos me consideraban muerto.

Reencuentro

Vivo con mi esposa hace 18 años y tengo dos hijas, siempre les dije que era peruano, pero no sabían que tenía una familia. No sabían mucho porque nunca me gustó comentar, para mí era una pena recordar todo lo que pasé.

Ese momento en que nos conocimos virtualmente fue una gran emoción, una alegría inmensa. Yo sabía que un día podría conocer a mis hermanos. Ahora ya lo saben y me apoyan, quieren que vea a mi familia.

Ahora el segundo paso es encontrarme con ellos. Me había quedado con miedo de regresar al Perú, tenía la sensación de que alguien me iba a reconocer, pero después de ver a mis hermanos, no tengo mucho miedo.

Dicen que muchas cosas ya han cambiado allí y gracias a dios hay un equipo de derechos humanos que me está ayudando, aunque con esta pandemia todo se detuvo.

Lo que quiero es conocer a mis hermanos, ese es mi sueño. Mis hijas estaban felices de saber que tienen tíos y de saber que su padre todavía tiene hermanos porque pensaban que era yo solo.