La generosidad de familiares a menudo es crucial para aquellos que dependen de canoas prestadas
El retorno a las aulas debería ser un momento de alegría y esperanza para todos los estudiantes y escolares del Perú. Sin embargo, para aquellos en las provincias de Piura y Loreto, este regreso implica una odisea diaria llena de riesgos y sacrificios.
En medio de la exuberante Amazonía peruana, los niños y niñas de Loreto navegan valientemente por los intrincados ríos en frágiles canoas, improvisados botes y, en ocasiones extremas, incluso en tinas de lavar ropa. Para algunos, este viaje de una hora o más es solo el primer paso en su jornada hacia la educación. «Tengo que caminar para poder tomar el bote para venir al colegio, me toma una hora y media llegar», comparte una estudiante, describiendo la larga ruta que debe recorrer cada día.
La generosidad de familiares a menudo es crucial para aquellos que dependen de canoas prestadas o botes improvisados. Pero para aquellos sin acceso a ningún medio de transporte, incluso una simple tina de lavar se convierte en su única esperanza para llegar a la escuela.
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En Piura, en el remoto caserío Pampa Quemada de Huarmaca, los desafíos son igualmente impresionantes. Aquí, los estudiantes y maestros se enfrentan a riesgos extremos mientras cruzan un río peligroso utilizando el «huaru», una caja jalada a través de un cable improvisado. Este método, aunque ingenioso, no está exento de peligros, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando el caudal del río aumenta y el riesgo se intensifica.
La directora del centro educativo, Ada del Pilar Chinguel, relata la constante lucha de los estudiantes y maestros, quienes, una vez del otro lado del río, deben continuar caminando, enfrentándose al peligro de resbalones y caídas en un terreno resbaladizo y accidentado. A pesar de estos desafíos, los estudiantes de secundaria deben aventurarse aún más lejos para alcanzar otros centros educativos en San Miguel de El Faique.
Ante esta dura realidad, el director de la UGEL de Piura hace un apremiante llamado a las autoridades del gobierno central para la construcción de un puente que asegure un acceso seguro y permanente a la educación para los habitantes de esta comunidad. Es hora de que todos los niños y niñas, sin importar dónde vivan, puedan disfrutar del derecho fundamental a la educación sin temor ni obstáculos insuperables.




