El mundo de la cultura y el arte se encuentra nuevamente en el epicentro de un enfrentamiento entre dos naciones europeas: Italia y Alemania. En esta ocasión, el motivo de la discordia es el famoso Discóbolo Lancellotti, una réplica romana del siglo II d.C. de la icónica obra del escultor griego Mirón.
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El ministro italiano de Cultura, Gennaro Sangiuliano, ha levantado la voz exigiendo una disculpa del director de la pinacoteca alemana que ha alzado su reclamo sobre esta obra, que actualmente reposa en el Museo Nacional Romano. El punto álgido se encuentra en la carta enviada por el director del Museo Nacional Romano, Stéphan Verger, solicitando la recuperación de la base de mármol del siglo XVIII en la que reposaba el Discóbolo.
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Sangiuliano, que llegó a asegurar que el responsable de la Gliptoteca de Múnich debería pasar “por encima” de su cadáver antes de entregar la obra, se reunió con el embajador alemán en Italia.




