El régimen de Irán ejecutó el martes a Davoud Abdollahi, un preso kurdo que había pasado 14 años entre rejas, acusado de atentar contra la seguridad nacional y difundir propaganda antisistema, sufrió ocho meses de tortura y estuvo en huelga de hambre antes de su ejecución.
“Un régimen arraigado en la ejecución, la tortura y la violación, exige el aislamiento mundial”, dijo la periodista y activista iraní Masih Alinejad, presidenta de la ONG World Liberty Congress, en su cuenta de X.
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Días antes de ejecución, Davoud Abdollahi había sido trasladado al régimen de aislamiento en la prisión de Qezel Hesar, en Karaj. Irán es el principal país del mundo en la aplicación de la pena de muerte, con 576 ejecuciones llevadas a cabo en 2022, un sustancial aumento desde las 314 del año anterior, según Amnistía Internacional.




