Vecinos y amigos cargaron restos del cómico que fue sepultado en Huachipa
Luego que se le despidiera al cómico nacional, Manolo Rojas, el último sábado en el Gran Teatro Nacional, sus restos fueron trasladados hacia Huaral, la ciudad que lo vio nacer y a la que, según su familia, debía regresar para cerrar su historia.
La carroza fúnebre salió pasada las 11:00 p. m. del sábado y llegó de madrugada al norte chico. Cientos de vecinos, seguidores y autoridades locales aguardaban su llegada. El féretro fue trasladado al Club Social La Huaquilla, donde se realizó el velatorio en medio de muestras de afecto y reconocimiento.
Desde tempranas horas de ayer, el homenaje continuó con un recorrido por las principales calles de la ciudad, en un gesto que respondió tanto a la voluntad del artista como al arraigo que mantuvo con su tierra natal. La Municipalidad Provincial de Huaral organizó una ceremonia oficial que incluyó el izamiento de la bandera y actos conmemorativos en honor a su trayectoria.
La despedida tuvo un carácter multitudinario. Globos blancos, arreglos florales y aplausos acompañaron el cortejo, reflejo del vínculo que el comediante construyó más allá de los escenarios.
PIDIERON QUE SEA ENTERRADO EN HUARAL
Además, tan querido era el popular cómico, que la gente que acompañó el último adiós, obligó a que la familia decidiera que saquen el féretro de la carroza fúnebre para que este fuese llevado en hombros por las calles de Huaral.

Asimismo, en medio de dicho alboroto, la gente pidió a viva voz que Manolo Rojas sea enterrado en su ciudad natal, sin embargo, la familia decidió que su última morada sea el cementerio de Campo Fe Huachipa, en Lima.
Por otra parte, barristas del club de sus amores, Alianza Lima, le dedicaron cánticos para darle el último adiós al gran cómico que ahora descansa en paz.




