Ancón, tierra de playa y ceviche, se ha convertido enescenario de un comercio tan insólito como peligroso: vendedores informales ofrecen productos rescatados del mar como si fueran saldos de galería.
Todo esto tras la caída de alrededor de 50 contenedores en la bahía del Callao, cuando el buque taiwanés Ever Lunar perdió parte de su carga por un incidenteaún bajo investigación.
En videos que se hicieron virales en redes se puede ver a algunas personas abriendo un container que flotaba en el mar, paraposteriormente ir retirando los productos que estaban dentro.
Desde lavadoras, hasta insumos de limpieza, todo lo que sepudo recuperar se puso a la venta en una especie de mercadillo improvisado enel puerto chalaco. «Hay muchas ofertas», se escucha decir a quien captó elvideo y que posteriormente viralizó.
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Las ventas se realizan sin regulaciónalguna. Varias personas se llevan productos por volumen, como cabezales paraprácticas de corte, bancas plásticas y dispensadores de baño. Algunoscompradores afirmaron haber llenado taxis enteros con lo adquirido para revenderloen otras zonas.




