Los deseos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de adquirir Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, no han sido bien recibidos en esta isla ártica: ni la mayoría de sus políticos ni sus habitantes quieren ser parte de ese país, aunque sí piensan en una independencia con base sólida en un plazo indefinido.
Trump ha reiterado en varias ocasiones en los últimos meses, la última hace cuatro días, su intención de “hacerse” con esta gigantesca isla (el 80 % cubierto permanentemente por el hielo) de algo menos de 57.000 habitantes por cuestiones de “seguridad”.
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“Groenlandia es nuestra. No queremos ser estadounidenses, tampoco daneses, somos groenlandeses. Los estadounidenses y su líder deben entenderlo. No estamos en venta y no pueden adquirirnos sin más, porque nuestro futuro lo decidimos nosotros en Groenlandia”, dijo el presidente groenlandés, Múte B. Egede.




