El papa Francisco desalojó de su residencia en el Vaticano al cardenal estadounidense Raymond Leo Burke y retirarle su salario. Burke es uno de los principales “tradicionalistas” de la Santa Sede y desde hace tiempo ha sido abiertamente crítico de las gestiones del Papa para reformar la Iglesia católica.
Según medios internacionales, la decisión no pretende ser un castigo personal, sino que se basa en la creencia de que una persona no debería disfrutar de privilegios de cardenales mientras critica al jefe de la Iglesia.
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Las tensiones entre el cardenal Burke y el papa Francisco han estado latentes desde el inicio de este último pontificado. Burke se ha opuesto a los intentos de otros obispos de relajar las actitudes de la Iglesia hacia los homosexuales o hacia los católicos que se han divorciado y vuelto a casar.
También opinó que los políticos católicos que apoyan la legalización del aborto, como John Kerry o Joe Biden, no deberían recibir la eucaristía.




