Derrota de Rafael Correa en elecciones de Ecuador se debería a cuatro factores

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Rafael Correa y Guillermo Lasso
Rafael Correa y Guillermo Lasso

La victoria de Guillermo Lasso en la segunda vuelta electoral de Ecuador constituye la primera derrota en unas elecciones presidenciales del movimiento del exmandatario Rafael Correa en casi 15 años.

EXPERTOS EN POLÍTICA SEÑALAN QUE INFLUYÓ LA FIGURA DEL EXPRESIDENTE, LA IZQUIERDA DIVIDIDA Y BUENAS CAMPAÑAS

El expresidente protagonizó las últimas cinco elecciones presidenciales, sea dentro o fuera de la papeleta, y de su apellido han nacido los sustantivos “correísmo” y “anticorreísmo”, los adjetivos “correísta” y “anticorreísta”, y hasta el verbo “descorreizar”.

En octubre de 2006, el economista quedó segundo en los primeros comicios en los que se presentó, pero derrotó al empresario Álvaro Noboa en la segunda vuelta un mes después para comenzar un mandato que duraría una década.

En 2008 (tras el cambio de la Constitución) Correa venció en primera vuelta y repitióla victoria en 2013 derrotando al banquero Guillermo Lasso, quien realizaba su primer intento de llegar a la presidencia con el movimiento CREO.

Lasso volvería a ser derrotado en 2017 por Lenín Moreno, candidato elegido por Correa para perpetuar al correísmo en el poder. No corrió la misma suerte Andrés Arauz este 11 de abril al convertirse en el primer correísta en perder unas presidenciales en las urnas y cuatro serían las principales razones.

La figura de Rafael Correa

Para el analística político Jacobo García, el correísmo fue muy exitoso para ganar elecciones y para ir al calor de la gestión pública, pero fue incapaz de lograr una mayor institucionalización como movimiento más allá de su líder.

Cuando todo descansa en un líder, si no lo suples con alianzas, aperturas, nuevos cuadros, con nuevas cosas que van dando pintura al proyecto, como que todo se queda ahí; no es fácil, pero es la realidad“.

Sostiene que la primera transición que intentó este movimiento más allá de su líder fue el mandatario saliente Lenín Moreno, pero falló, y eso hizo un daño en el correísmo que ha llegado hasta hoy.

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“Y hasta hoy no logran generar una confianza que en el movimiento hay algo más que el liderazgo de Correa y lo que él diga o a quién elija”, señaló el analista.

Incapacidad de reunir a la izquierda

En la primera vuelta del siete de febrero, las fuerzas consideradas de izquierda, el brazo político del movimiento indígena y la Izquierda Democrática obtuvieron casi el 67% de los votos en el proceso electoral.

Yaku Pérez y la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) pidieron a sus electores el voto nulo y, mientras Izquierda Democrática dejó en libertad a los suyos, Hervas dijo que él votaría por Lasso.

El correísmo es una tendencia populista que se adorna con un mensaje antiimperialista, pero se arrodilla ante el imperio chino; predica la ecología, pero desangra la Pachamama. Dice ser socialista y privatiza puertos, telefónicas, campos petroleros y mineros“, explicó Pérez.

Desempeño en la campaña

El buen desempeño de Hervas y de Pérez en la primera vuelta fue “un baldazo de agua fría” para los candidatos del correísmo y el anticorreísmo.asegura la politóloga Angélica Abad.

Los asesores de Arauz y de Lasso se vieron obligados a modificar sus estrategias para, luego de consolidar los votos obtenidos, ir a la caza de los que no habían votado por ellos el 7 de febrero.

En la segunda vuelta Arauz trató de encontrar una identidad propia, pero se quedó en tratar de identificar a Lasso con el gobierno de Moreno y en decir que es banquero, cuando Lasso ya lleva tres campañas presidenciales y todo el mundo sabe que es banquero“, precisala consultora política Wendy Reyes.

La crisis en el país

Ella misma expresa que el correísmo y el anticorreísmo, como voto ideológico, no influyó tanto en el resultado final como el contexto.La también profesora de destacó que el país está inmerso en tres crisis.

“Una crisis sanitaria, de las peores en América Latina por la pandemia; una económica, con un aumento del desempleo y casi seis millones más de pobres, y una de gobernanza, con un gobierno (de Lenín Moreno) que no llega al 10% de credibilidad”, formuló Reyes.