Tras ser capturada luego de estar prófuga por casi nueve años por la muerte de dos jóvenes dentro de la galería Nicolini, Vilma Zeña Santamaría, aseguró ser inocente.
En sus primeras declaraciones, la condenada a 32 años de prisión por esclavitud laboral y trata de personas, aseguró que el incendio ocurrido el 22 de junio de 2017 sucedió de manera inesperada.
“Fue un hecho fortuito, nosotros somos inocentes. Yo no estaba en ese momento, estaba en reposo absoluto, estaba gestando”, indicó ante la policía. Además, dijo desconocer que dos jóvenes trabajaban dentro de los contenedores, donde desafortunadamente murieron calcinados. “No. Por las noticias me enteré. Soy inocente”, respondió.
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En diciembre del 2025, la Corte Suprema confirmó en segunda instancia la condena de 32 años de prisión efectiva en contra de Vilma Zeña Santamaría y 35 años para Jonny Coico Sirlopú por explotación laboral extrema y esclavitud, convirtiéndose en un fallo histórico por este delito en el Perú.




