Donald Trump y Benjamín Netanyahu son aliados estratégicos en Medio Oriente, y consideran a Irán un enemigo mortal para Estados Unidos e Israel. El régimen de los ayatollahs respalda a los grupos terroristas Hezbollah, Hamas y los Hutíes,y su objetivo estratégico regional es eliminar al estado israelí.
Trump inició una jugada sobre Teherán que tuvo dos secuencias sucesivas: envío una carta a Alí Khamenei -líder supremo de Irán- instando a abrir una negociación con el objetivo de cancelar el programa nuclear que desarrolla la bomba atómica, y a continuación desplegó un profunda ofensiva contra los Hutíes que desde Yemen atacan a Israel y a los barcos comerciales que operan en el mar Rojo.
La carta de Trump a Khamenei fue llevada por Steve Witkoff -enviado especial para Medio Oriente-al presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed Bin Zayed,quien desde Abu Dhabi ordenó a su asesor Anwar Gargash que viajará hasta Teheran. Allí, Gargash entregó la carta en mano al canciller de Irán, Abbas Araghchi.
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Khamenei rechazó la propuesta de Trump, que establecía un plazo de dos meses para negociar la cancelación del proyecto nuclear iraní. A esta altura, Teherán se acerca a la posibilidad de contar con seis bombas atómicas en los próximos 12 meses.




