Detrás de la imagen temible de Erick Moreno Hernández, alias El Monstruo, se teje una red de complicidades que ha permitido que uno de los criminales más peligrosos del país burle a las autoridades. La Policía Nacional del Perú (PNP) identificó a Jazmín Martínez Valdés, una joven paraguaya que no solo habría sostenido un vínculo sentimental con el delincuente, sino que además jugó un papel clave en el aparato financiero que lo mantiene en la clandestinidad.
Según la División de Investigación de Crimen Organizado de la Dirincri, Jazmín habría conocido a El Monstruo en una discoteca en Bolivia, cuando el cabecilla de Los Injertos del Cono Norte buscaba refugio tras sus crímenes en el Perú. A partir de ese encuentro, inició un vínculo que trascendió lo afectivo y se convirtió en una alianza criminal.
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La joven se encargaba de recibir el dinero proveniente de las extorsiones perpetradas por la red criminal en Lima Norte. Estos fondos se enviaban mediante remesas desde el Perú y servían para financiar la huida y el sostenimiento de Moreno Hernández en territorio extranjero. Además, le habría refugiado en su país.




