El reconocimiento del río Marañón como sujeto de derechos implica una serie de compromisos ambientales por parte de Petroperú
Un hecho sin precedentes ha sacudido las profundidades de la Amazonía peruana, el reconocimiento judicial de los derechos del río Marañón, un acontecimiento histórico liderado por las valientes mujeres indígenas Kukama del distrito de Parinari en Loreto.
Este hito marca el resultado de una larga batalla legal contra el Estado y la empresa estatal de hidrocarburos Petroperú, responsable de más de 60 derrames de petróleo en el Oleoducto Norperuano, que han causado estragos en el afluente a lo largo de los años.
Ahora, gracias al incansable esfuerzo de la Federación Huaynakana Kamatahuara Kana, el río Marañón se convierte en un sujeto de derechos, con prerrogativas fundamentales que incluyen el derecho a existir, fluir y mantenerse libre de contaminación. Esta decisión judicial no solo marca una victoria para la protección de los recursos hídricos, sino también para la preservación de la vida misma en la Amazonía.
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Mariluz Canaquiri Murayari, presidenta de la Federación de Mujeres Indígenas Kukama Huaynakana Kamatahuara Kana, expresó su gratitud hacia todos los que apoyaron este esfuerzo legal, destacando la importancia de estas acciones para la protección de los recursos naturales y la vida de las comunidades indígenas.
El reconocimiento del río Marañón como sujeto de derechos implica una serie de compromisos ambientales por parte de Petroperú, incluida la actualización de su Instrumento de Gestión Ambiental para prevenir futuros derrames. Además, esta decisión refuerza la protección de los derechos del pueblo Kukama y subraya la importancia del apoyo nacional e internacional en la lucha por la justicia ambiental.
Desde 1997 hasta 2019, el río Marañón ha sufrido repetidos derrames de petróleo debido a fallas en el Oleoducto Norperuano, enfrentando además amenazas por proyectos de infraestructura y minería ilegal. La perseverancia de las mujeres Kukama en su lucha por la protección de sus ríos ha sido respaldada por organizaciones como el Instituto de Defensa Legal, International Rivers y Earth Law Center, así como por el apoyo de diversas entidades nacionales e internacionales.
Esta sentencia histórica no solo representa un logro significativo para las mujeres Kukama, sino también un paso crucial hacia una justicia constitucional en favor de la Amazonía y sus habitantes. Es un recordatorio poderoso de la importancia de defender y preservar los recursos naturales para las generaciones presentes y futuras.




