GANSU Y QINGHAI QUEDARON EN ESCOMBROS Y CON CIENTOS DE HERIDOS
Al menos 127 personas murieron y más de 579 resultaron heridas en China después de un terremoto de 5.9 en el noroeste del país, informaron medios estatales el martes por la mañana.
Los equipos de rescate de China trabajan contra reloj y en medio de una intensa ola de frío para encontrar supervivientes tras el terremoto que sacudió las provincias chinas de Gansu y Qinghai (noroeste).
Se trata del movimiento telúrico más mortífero en China desde el sucedido en agosto de 2014 en la provincia occidental de Yunnan, que dejó 617 fallecidos, pero muy lejos del sufrido en 2008 en la provincia de Sichuan, que dejó al menos 70 000 muertos.
Los equipos de rescate de China temen que las bajas temperaturas, de hasta -14 grados centígrados, dificulten las tareas de auxilio, según un testimonio de un rescatista citado por la revista china Newsweek, que también apunta a complicaciones para acceder a las regiones montañosas afectadas por el terremoto, de magnitud 6,2, y que tuvo su epicentro en la frontera entre las dos citadas provincias.
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Además de los 127 fallecidos (113 en Gansu y 14 en Qinghai) y los heridos, hay al menos 20 personas desaparecidas, informa la prensa oficial de China, y los equipos están tratando de encontrarlos pese al temporal utilizando drones, excavadoras y topadoras.
El Ejecutivo de China y el Ministerio de Gestión de Emergencias decretaron una respuesta de nivel II al siniestro, que afectó especialmente al condado de Jishisan, en Gansu, y a la ciudad de Haidong, en la vecina Qinghai, enviando médicos y material sanitario a la zona del desastre.




