Los venezolanos están llamados a votar el próximo 28 de julio en unas elecciones que, por primera vez en 25 años, despiertan expectativas de un cambio real. El chavismo, liderado por el presidente Nicolás Maduro, llega a la cita castigado por el desgaste, según recoge la inmensa mayoría de las encuestas, mientras que la oposición, encabezada por Edmundo González Urrutia, aspira a que el clima de giro de timón que se respira en el país se concrete en las urnas.
La política más popular de Venezuela, María Corina Machado, no pudo presentarse al haber sido inhabilitada por la autoridad electoral, aunque su popularidad y su protagonismo en la campaña han hecho de ella el principal motor de la candidatura antichavista.
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Al mismo tiempo, la comunidad internacional trabaja para que las partes firmen un documento con el que se comprometen a aceptar el resultado. Pero el país afronta la votación en un clima de máxima tensión. Maduro acusó a la oposición de buscar una desgracia. «Ellos están buscando una hecatombe, una tragedia, algo fuerte que cambie el curso de lo que va a ocurrir en Venezuela el 28 de julio”, alegó el dictador.




