Un día de setiembre de 1981

Un día de setiembre de 1981

Crónica de la última vez que se oyó un solo grito: “¡Clasificamos!”

Por: Pedro José Cama

Los años no sólo dan canas sino autoridad de testigo, de memoria viviente, de archivo con corazón, para los que la física les hace imposible retroceder a los días cuando sus padres ni los imaginaban.
A mis 46 años ejerzo entonces la autoridad para difundir desde los archivos de mis recuerdos, una tarde a mis 10 años, que viví aún inocente y sin valorar lo suficiente aquel día de setiembre de 1981 el cual no repetiría nada similar sino casi 40 años después.

Ese día, hace 34 años, la Selección Peruana de fútbol era asunto serio: protagonista del balompié latinoamericano, después de Brasil y Argentina, parando de contar.
La blanquirroja alineaba con Jaime “Chiquillo” Duarte; José “El Patrón” Velásquez; Gerónimo “Patrulla” Barbadillo; César “El Poeta de la Zurda” Cueto; Julio César “El Diamante” Uribe; Juan Carlos “El Ciego” Oblitas; Rubén “Panadero” Díaz; Jorge Olaechea; Guillermo “El Tanque” La Rosa y Ramón “Loco” Quiroga en el arco.

Las clasificatorias para el Mundial de España 1982 eran, como se acostumbraba en aquellos tiempos, eliminatorias relámpago: duraba 2 meses y por grupos de 3 selecciones.
Al Perú le tocó Uruguay (campeón mundial 1930 y 1950) y Colombia (NN en el fútbol mundial de los 80s) es decir, el peruano era el equipo que no pagaba nada en las apuestas porque todos apostaban por su clasificación.

El 26 de julio de 1981 empatamos 1-1 con Colombia en Bogotá, pero le ganamos en Lima el 16 de agosto.
Una semana después, las calles de Lima eran una vorágine de claxons, caravanas de autos con banderas y dorsos saliendo de sus ventanas dirigiéndose a los dos únicos canales de TV privados que tenían sus sedes en la Avenida Arequipa.
La Selección había hecho historia al ganarle por primera vez a Uruguay en el Estadio Centenario de Montevideo por 2-1.

Sólo un empate nos separaba de España y lo debíamos decidir como locales aquel 6 de setiembre de 1981.
Si hubiéramos sabidos los niños de aquel tiempo la importancia deportiva de esa tarde de setiembre, hubiéramos hasta soltado una lágrima.

El bicampeón mundial no pudo ganarle a la blanquirroja en el Estadio Nacional de Lima. Don Humberto Martínez Morosini decía las palabras mágicas que gatillaron una bomba de hidrógeno de algarabía popular: “Perú clasificó al Mundial”. Lo hizo correcto, emocionado pero sin vociferar versos baratos como acostumbran hoy sus decepcionantes sucesores.

Para la hinchada peruana era una celebración, pero ya estaba acostumbrada a los triunfos ese 1981 (teníamos 3 mundiales en el haber, el último sólo 3 años antes).
Incluso fue un partido olvidable, amarrado…y el que escribe su único recuerdo que aún retiene nítido es ver al “Capitán de América”, don Héctor “El Granítico” Chumpitaz, cargado en hombros cubierto con la Bandera Peruana.

Había cumplido el sueño que no pudo el portero Gianluigi Buffon hace pocos días al quedar eliminada Italia frente a Suecia para el Mundial Rusia 2018: Retirarse del fútbol profesional clasificando a su país al Mundial.

Al día siguiente de aquel 6 de setiembre fue un día como cualquier otro. Lo que no sería normal fue esperar 36 años para volver a tomar las calles a bocinazos, caravanas, banderas y harto de aquello que llaman felicidad.

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