Pobreza y desigualdad

Pobreza y desigualdad

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Por: Ronald Cortéz Calle

La buena noticia es que la pobreza se redujo en el país durante los dos últimos años. La mala noticia es que esta reducción no se vio reflejada en los mismos niveles de igualdad. Las carencias en infraestructura, salud, trabajo, educación, seguridad social o vivienda son el talón de Aquiles de nuestra realidad.

El empleo ha crecido, es cierto, pero no son empleos de calidad, en el que se cumpla la legislación laboral. Lo que existe es un subempleo en el cual se escamotean los derechos laborales de las grandes mayorías que no cuentan con estamentos que los defiendan.

El mejor ejemplo, es la Ley de Empleo juvenil que quiso imponer, a la fuerza el gobierno y, que fue derogada el día de ayer en el Congreso, gracias a la presión de miles de jóvenes que salieron a luchar a las calles para  defender sus derechos a pesar de la gran ofensiva por parte del poder de turno.

Es cierto que hay una disminución de la pobreza, pero esto se deba más a la  creación de programas de ayuda social, como pensión 65 y a una política de subsidios y bonos mantenida por los distintos gobiernos.

Así tenemos que a pesar del avance de la globalización y el desarrollo tecnológico es poco lo que se aprovecha en beneficio de estas mayorías, y como consecuencia, tenemos la enorme desigualdad social que hoy vive nuestro país.

La tendencia actual, a pesar de la disminución de la pobreza, nos demuestra que la desigualdad entre pobres y ricos es cada vez más abismal. La brecha entre los más ricos y los más pobres cada vez se acentúa y no permite desterrarla, trayendo como consecuencia que para que unos miles de personas sean desproporcionadamente ricos millones de personas deben ser oprobiosamente pobres.

Para desterrar la desigualdad social es necesario afirmar una política de bienestar social equilibrada, que no solo conlleve al crecimiento económico, sino que implemente acciones en que la distribución de la riqueza y la inversión social vayan de la mano, cuyo fin sea conseguir un desarrollo humano igualitario para todos.

Según los entendidos, “los países desarrollados en su mayoría lograron reducir la desigualdad y por ende la pobreza, buscando un desarrollo humano igualitario y condiciones sociales de redistribución de la riqueza, políticas de inclusión social y oportunidades para la gran mayoría de los integrantes de su sociedad”. ¿Qué esperamos?

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