No se deje atrapar por la fiebre consumista

No se deje atrapar por la fiebre consumista

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redactor: Armando Campos

Las promociones y ofertas comerciales por fiestas de fin de año empiezan a profundizar la angustia consumista de la población, creando la incontrolable necesidad de gasto y no hay dinero en efectivo (por los magros sueldos promedio en el Perú) que alcance para vencer la ansiedad, entonces aparecen los truhanes de la penuria (los bancos) ofreciendo créditos personales, tarjetas de consumo para engancharlo por años sino es de por vida.

Poco más de diez millones de peruanos son cautivos de este sistema crediticio y resulta el sostén financiero de la banca comercial gran porción de la población económicamente activa, cuya economía está bajo sus abusivos y prepotentes parámetros de intereses y sanciones moratorias.

Casi todo le cuesta veinte por ciento más cuando usted es un buen pagador, si no lo es entonces esa cifra puede llegar hasta un cincuenta o cien por ciento más, quedando usted enganchado de por vida a voluntad de los bancos.

La Asociación de Bancos aborda morosidad que en años anteriores era apenas del 1,1 por ciento, siendo hoy del 2 por ciento (alrededor de 200 mil personas) y un 18 por ciento (un millón ochocientos mil clientes) están camino a convertirse en titulares en las indeseables listas de Infocorp.

Esto se debe al retraimiento económico que se produjo en los primeros meses del año, cuyas consecuencias se sienten cada vez más a medida que transcurren los meses.

Los más sensatos economistas indican que en el primer trimestre del próximo año la tasa de morosidad será tan alta que definitivamente la Asociación de Bancos deberá flexibilizar sus intereses compensatorios y reducir la deuda casi al monto del préstamo, salvo quieran hacerse cargo de esa cartera pesada, la cual será cargada en un determinado momento por las aseguradoras cuando las deudas bancarias son incobrables.

Este fenómeno ya ocurrió hace poco más de quince años. Los bancos tuvieron que echarse al piso para que los deudores cancelen una mínima parte de la deuda total a cambio de entregar el documento de No Adeudo, con lo cual los sufridos y también irresponsables consumidores quedaron ‘limpios’ para ser sujetos –de nuevo- a un nuevo crédito.

Mi teorema es uno nace para ser feliz, no para hacer feliz a los banqueros. Disfruten de la vida, de la grandiosidad que resulta el vivir, admirando la creación de Dios con detenimiento. Trabajen, no gasten en banalidades que les introducen en la mente a través de la televisión. Si desea comprar un artefacto, ropa o algo que les resulte útil, háganlo al contado. Más vale un sacrificio temporal ahorrando que ser sacrificado toda la vida por los bancos.

Solo recurra a un crédito bancario cuando emprenda un negocio eficiente que le rinda la suficiente ganancia y para pagar su deuda, incluso lo antes posible. No arriesgue la paz y tranquilidad de su familia. En la sencillez está la verdadera riqueza. Todo lo demás envilece.

No hay personaje más triste que aquel que acumula riquezas y anda desesperado por no perderla o incrementarla, convirtiendo el dinero en estiércol del demonio. Nunca llegará a entender ni sentir la felicidad en su verdadera dimensión. Solo se hace digno de conmiseración.

Así que ya sabe, amigo lector, evite endeudarse este fin de año, no se deje atrapar por la fiebre consumista, mal que no tiene cura.

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