La tentación de ‘El Diablo’

La tentación de ‘El Diablo’

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redactor: Armando Campos

No es la primera vez que me cruzo, precisamente en el mes del Señor de los Milagros, con mi amigo ‘El Diablo’ y lo que ocurre es que el buen hombre es su ferviente devoto. Esta vez el imprevisto encuentro no fue en el centro de Lima, sino en la explanada del hospital Rebagliati, donde han colocado las andas del Señor de Pachacamilla que atrae a familiares y pacientes que elevan sus plegarias pidiendo un favor celestial.

Estaba frente a la sagrada imagen cuando sentí que alguien me tocaba ligeramente el brazo. Al voltear me encontré con la encendida mirada de mi amigo, quien me preguntó: “¿Qué haces aquí?”. Y entonces nos fuimos a un costado a charlar. Ya en anteriores oportunidades les he contado quién es este sorprendente hombre a quien conocemos como ‘El Diablo’, no precisamente porque sea un tipo perverso, no, es todo lo contrario, pero su chapa le viene por su rostro nada angelical.

Les recuerdo que es un millonario que dejó la brocha gorda para convertirse en reciclador de residuos en los botaderos de las fábricas de harina que emiten al mar y que también es un experto en la absorción de derrames de petróleo y aceites. Un trabajo sucio que hoy literalmente lo ha industrializado, además de cooperar con la conservación del medio ambiente, por el cual ha recibido premios y reconocimiento internacional, además de apoyo financiero.

Tiene tanto dinero que ha viajado varias veces por los países más atrayentes en turismo. Se ha embarcado en negocios con empresarios de China y tiene propiedades en todo el país y Estados Unidos. Es un hombre hecho en la calle y fortalecido por la experiencia del día a día, es un cazador de oportunidades, pero al mismo tiempo es sencillo, humilde y, sobre todo, muy generoso con sus amigos. Se sabe que ayuda a quienes le hacen buenas propuestas de negocio y ayuda a los jóvenes que desean estudiar.

Se viste a la moda de los años 70, con sacos de color vistoso, sea celeste, anaranjado, limón, guinda o cualquier otro tono que jala la vista, y calza zapatos makarios con taco y suela volada, además de pantalones de boca ancha. Es todo un espectáculo, porque sus camisas son encendidas y muy vistosas. El solo verlo te arranca una sonrisa.

En la conversación me confesó sus últimas aventuras amorosas y que se mantiene soltero, aunque no le falta dónde pasar la noche. Eso sí, solo con mujeres solteras y sin compromiso, porque no le gusta ser el tipo que se impone por la billetera. Le dije que ya era tiempo que tenga una compañera, una esposa porque le dará otro sentido a su vida.

“He visto sufrir tanto a mis amigos, a mis familiares, que no me atrevo a casarme, menos ahora que el dinero está de por medio. Mejor así”, me dice y extrae de uno de los bolsillos de su saco un detente del Señor de los Milagros, adornado con hilos de oro, y me lo obsequia, me da un abrazo y me susurra al oído, porque sus acompañantes estaban esperándolo: “No te olvides de lo que hablamos la última vez. Prepara el proyecto de la empresa periodística. Ya es tiempo que tengas algo propio”. Así me dijo el querido ‘Diablo’, como atrayente tentación. Esperemos la voluntad de Dios.

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