Las licencias otorgadas por Mariano Melgarejo, Agustín Morales y Adolfo Ballivián

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Mariano Melgarejo, Agustín Morales Hernández y Adolfo Ballivián
Mariano Melgarejo, Agustín Morales Hernández y Adolfo Ballivián

El 5 de septiembre de 1868, el gobierno de Mariano Melgarejo dio una licencia a la “Sociedad exploradora del Desierto” que se extendía a todo el desierto de Atacama y que decía:
“Se concede a la Sociedad Exploradora del desierto de Atacama el privilegio exclusivo, por 15 años, para la explotación, elaboración y libre exportación del salitre existente en el desierto de Atacama”.

En 1867 se fundó oficialmente el puerto de la Chimba que Melgarejo renombró Antofagasta. En Valparaíso, se fundó el 19 de mayo de 1869 la “Compañía Melbourne y Clark”, con capitales chilenos y una minoría inglesa de la “Casa Gibbs” que pasó a poseer las licencias de explotación de la antigua “Sociedad Exploradora”.
Con la explotación chilena del salitre comenzó a crecer el nuevo puerto de Antofagasta. Un informe boliviano sobre Antofagasta en 1871 comentaba que:
“La empresa de salitre tiene en ese puerto una buena casa para el gerente, 15 casas para empleados, 4 bodegas, 6 canchas con bastante capacidad y una más grande para el salitre desde donde sale un ferrocarril para el puerto. También tiene 60 carretas con 60 mulas y 50 bueyes. Su máquina puede destilar 5.000 galones de agua de mar al día, convirtiéndola en dulce. Posee un muelle especial para uso particular”.

Agustín Morales

El 15 de enero de 1871 Melgarejo fue depuesto y asumió el poder Agustín Morales. Las injustas leyes y desmedidas concesiones de Melgarejo habían provocado la ira popular, que obligó a los nuevos gobernantes anular los actos administrativos del odiado Melgarejo. El 8 de enero de 1872 Morales anuló también las licencias salitreras otorgadas por la administración anterior.​

La “Compañía Melbourne y Clark”, que había hecho ingentes inversiones en la explotación del salitre, envió al abogado chileno Domingo Arteaga Alemparte a La Paz y allí logró obtener el 13 de abril de 1872 una nueva concesión para continuar la explotación, más reducida en lo que respecta al área y libre de impuestos de importación para los materiales necesarios en la construcción del ferrocarril:
“Habiendo Melbourne y Clark y Compañía implantado en el desierto de Atacama una nueva industria que ha dado importancia a las riquezas ocultas, se le concede una superficie que teniendo por base el paralelo 24°S que es la línea divisoria entre Bolivia y Chile, forme un paralelogramo con una altura de 15 leguas​ a 5 kilómetros al norte y 25 de latitud sur, partiendo desde la orilla del mar. Se les concede privilegio exclusivo para explotar, elaborar y exportar salitres de esa superficie, por 15 años. Pueden construir todos los ferrocarriles que quieran en ese terreno”.

Para explotar el salitre, la compañía debió aumentar su capital y en octubre de 18729​ pasó a llamarse “Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta” (CSFA) para señalar su nuevo campo de negocios.

La ley del 22 de noviembre de 1872

Debido a los múltiples reclamos de las empresas en Bolivia dañadas por las licencias anuladas, la asamblea constituyente, en una ley del 22 de noviembre de 1872 permitió al gobierno renegociar las licencias anuladas:
“Se autoriza al ejecutivo para transar sobre la indemnización y otros reclamos pendientes en la actualidad, para acordar con las partes interesadas la forma más conveniente en que habrán de llenarse las obligaciones respectivas; defiriéndose estos asuntos, solo en el caso de no avenimiento, a la decisión de la corte suprema, con cargo de dar cuenta a la próxima legislatura”.

Adolfo Ballivián

Asumió la presidencia de Bolivia el 9 de mayo de 1873. Cuando la CSFA revisó en terreno los deslindes mencionados en su nueva licencia de explotación, pudo constatar que una parte de “Las Salinas” quedaba fuera. La compañía insistió ante el gobierno para conseguir una mejor licencia y por medio de su representante Belisario Peró, ofreció una participación del 10% de las ganancias al estado boliviano. El gobierno, que rechazó la oferta del 10% “por decoro”, y finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo.

1. Reducción del área de explotación en el Salar del Carmen
2. Concesión de 50 estacas adicionales en Las Salinas, fuera del paralelogramo definido por la concesión del 13 de abril de 1872
3. Pago de una patente anual de 40 bolivianos por cada una de las nuevas estacas
4. Derecho de la compañía a construir un ferrocarril desde Antofagasta hasta Las Salinas
5. Derecho de la compañía a explotar los depósitos del Salar del Carmen y Las Salinas por 15 años desde el 1 de enero de 1874, exportar por el puerto de Antofagasta libre de cualquier gravamen.
El gobierno de Ballivián emitió el decreto que concedía la nueva licencia a la CFSA el 27 de noviembre de 1873, en los siguientes términos:
Artículo único: Se aceptan por vía de transacción y en uso de la autorización que la ley de 22 de noviembre de 1872 confiere al poder ejecutivo, las bases contenidas en la anterior proposición. Adolfo Ballivián, Mariano Baptista, Daniel Calvo, Mariano Ballivián, Pantaleón Dalence.
La transacción fue escriturada en la ciudad de Sucre y puede ser vista en la Recopilación de Documentos de la Guerra del Pacífico de Pascual Ahumada Moreno, en las páginas 9 al 11.
Esta transacción era, según la compañía, válida desde el momento en que se promulgó el decreto presidencial (27 de noviembre de 1873), y conforme a eso continuó su producción en Antofagasta.