La derrota electoral de 1931 y persecución

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Sánchez Cerro y su Gabinete
Sánchez Cerro y su Gabinete

La verdadera historia del APRA

Tras la derrota de Víctor Raúl Haya de la Torre, en las elecciones de 1931 por parte de Luis Miguel Sánchez Cerro (Unión Revolucionaria), los militantes del PAP no reconocieron los resultados ni el nuevo gobierno.

El gobierno de Sánchez Cerro inició una persecución a los apristas, acusándolos de comunistas, antipatriotas, de ser enemigos de la religión y de la familia además de estar coludidos con el “leguiismo”.

Haya de la Torre fue apresado y las protestas populares aumentaron por todo el país. En la ciudad de Trujillo se produjo un fallido levantamiento armado que desencadenó en enfrentamientos entre el pueblo aprista y la fuerza armada. La insurrección fue duramente reprimida. Cientos de apristas fueron detenidos y un número indeterminado fue fusilado en las ruinas peruanas de Chan Chan (en las afueras de Trujillo). La llamada “revolución de Trujillo”, como la conocen los apristas, fue paralela a otros movimientos revolucionarios en diversos puntos del país (como en Huaraz y Huari).

Luis Miguel Sánchez Cerro fue asesinado el 30 de abril de 1933 por el militante aprista Abelardo Mendoza Leyva,​ que fue victimado en el acto. No se pudo sindicar a la dirigencia aprista como autora intelectual del crimen, por falta de pruebas.

Tras la muerte del presidente Sánchez Cerro asumió el general Óscar R. Benavides el cual buscó manejar una política de “paz y concordia”. Haya de la Torre fue liberado el 10 de agosto de 1933, los demás presos apristas salieron también de las cárceles y muchos otros regresaron del destierro. Pero a raíz de la conspiración aprista de El Agustino, en noviembre de 1934, el gobierno reinició la persecución, la cual se mantuvo durante el gobierno de Manuel Prado Ugarteche (1939-1945).

Gobierno de Bustamante y dictadura de Odría (1945-1956)

En 1945 participaron en el Frente Democrático Nacional (FDN), alianza que llevó al poder a José Luis Bustamante y Rivero con una inmensa base social aportada por el APRA. Sin embargo, posiciones disimiles sobre la realidad peruana y la de los pobres, específicamente, debilitó al gobierno. El FDN promovió erradas medidas económicas por lo que se produjeron acciones internas que mellaron la unidad de la alianza en medio de una tensa situación política que produjo incluso muertes, como la de Francisco Graña Garland, director del diario La Prensa en 1947. Al mismo tiempo, se comenzó a percibir una cierta tensión entre el pueblo que sentían que las promesas de reformas sociales estaban siendo postergadas, lo que se tradujo en la revuelta del 3 de octubre de 1948. Todos estos factores llevaron a la caída de Bustamante y al golpe de Estado del general Manuel A. Odría, su exministro de Gobierno y Policía, que persiguió al APRA, volviendo el partido a la clandestinidad.

En 1949, Víctor Raúl Haya de la Torre trato de encontrar un salvoconducto para ser enviado a Colombia, por lo que se exilió en la Embajada de Colombia en el Perú, que lo llamó su “Asilo Político”. Su caso fue llevado a la Corte Internacional de Justicia en La Haya, Países Bajos. El caso fue cerrado en 1954. Estuvo encerrado 5 años, 4 meses y cinco días. Al ser liberado, se le concedió un viaje a México, donde se exilió y no volvería al Perú hasta de 1961. El Partido fue liderado interinamente por su Secretario General “en la clandestinidad”, Ramiro Prialé.

Salida de Odría y Gobierno de Prado (1956-1962)

Tras la salida de Odría sorprendieron a muchos por su colaboración con el gobierno conservador de Manuel Prado Ugarteche, durante la llamada “convivencia”. Pero antes en esta elección el APRA apoyó la candidatura de Hernando de Lavalle, un industrialista y empresario millonario que prometió que volvería a la legalidad al partido, pero obtuvo poco apoyo, siendo vencido por Manuel Prado Ugarteche.

APRA Rebelde

El Apra Rebelde surgió en 1959 de una escisión del Partido Aprista Peruano (PAP). En 1962 se convirtió en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y, en 1965, bajo este rótulo, inició una lucha armada.

En octubre de 1958, durante la VI Convención del PAP, un grupo de dirigentes juveniles, liderado por Luis de la Puente Uceda, presentó una moción crítica contra la dirigencia del partido, reclamando el retorno al programa primigenio, antimperialista, revolucionario y popular, del PAP, por entonces embarcado en una alianza «conviviente» con el presidente Manuel Prado Ugarteche, surgido de la derecha más rancia y plutocrática.

El resultado de esta iniciativa fue la inmediata expulsión del partido de De la Puente y su grupo, en el que estaban Carlos Malpica Silva Santisteban, Gonzalo Fernández Gasco, Manuel Pita Díaz, Luis Iberico Mas, Luis Olivera Balmaceda, Walter Palacios Vinces, Máximo Velando, Elio Portocarrero y otros. Este grupo creó el “Comité Aprista de Defensa de los Principios Doctrinarios y de la Democracia Interna” y así surgió el Apra Rebelde, cuyo primer secretario general fue Manuel Pita Díaz.