La pesadilla de Chile vendría del aire

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Fuerza Aérea Peruana
“A la enorme superioridad técnica de la Fuerza Aérea Peruana se sumaba la ‘secreta’ Base La Joya, cerca de Arequipa…”.

Informe chileno de la previa y desarrollo de la operación peruana de recuperar Tarapacá

Crónicas de la frustrada invasión peruana de Chile hace 43 años

“Chile-Perú: una década de tensión. 1970-1979”, es un informe detallado escrito por la periodista chilena Patricia Arancibia sobre el episodio histórico que pudo cambiar el rumbo de nuestros días para 2 naciones que en 1879-1883 pelearon una guerra y en 1975 estuvieron a punto de retomarla.

“El problema de fondo en Chile era la pobreza en materia de armamentos. En esos momentos el Perú tenía asegurado el dominio aéreo…
“La única base chilena se ubicaba en Cerro Moreno (Antofagasta), pues Los Cóndores de Iquique estaba reducida a escombros…Si bien a unos 30 kilómetros al sur de esa ciudad existía una pista, ni siquiera contaba con agua y electricidad…

“Según el entonces coronel chileno Fernando Matthei, en marzo de 1974 hubo de cerrarse la Academia de Guerra, destinando a profesores y alumnos a reforzar las distintas unidades y cuarteles generales…

“El general chileno Gustavo Leigh me nombró jefe del Departamento de Planes y me dijo: ‘su misión será preparar a la fuerza aérea para la guerra, porque las cosas con Perú se están poniendo muy serias’…

“Chile sólo contaba con los Hawker Hunter ingleses, comprados a fines de los 1960, mientras que los peruanos, aparte de los Mirages SP franceses, habían continuado potenciando su flota aérea, con bombarderos Canberra, cazas y 50 SU 22 soviéticos…
“Por otra parte, estaban provistos de radares y unos misiles –comenta el mismo Matthei– ‘que yo había visto durante mi viaje a la URSS en 1972. Ellos los compraron y nosotros tuvimos que contentarnos con mirarlos’…

“A la enorme superioridad técnica de la Fuerza Aérea Peruana se sumaba la ‘secreta’ Base La Joya, cerca de Arequipa.
“El general chileno Nicanor Díaz Estrada, quien había sido agregado aéreo en Lima, asegura que había sido detectada por una misión norteamericana y que tenía una pista de dimensiones gigantescas, camuflada con arena que sólo se despejaba cuando realizaban operaciones de entrenamiento.

“La existencia de dicha base fue confirmada tiempo después gracias a un piloto civil chileno, que sobrevoló sobre ella cierto día a las tres de la tarde, mientras todo su personal estaba pendiente de un partido del mundial de fútbol.
“Algunas fuentes han señalado que dicho piloto fue Carlos Cardoen…”.