La frontera Perú-Chile parecía 1879

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Defensa de Arica
“La guerra, a estas alturas dejaba de ser un fantasma, corporizándose dramáticamente…”. (Imagen: Serie histórica “Chile-Perú: una década de tensión. 1970-1979”.Patricia Arancibia para diario La Segunda de Chile. 2007).

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Crónicas de la frustrada invasión peruana de Chile hace 43 años

“Chile-Perú: una década de tensión. 1970-1979”, es un informe detallado escrito por la periodista chilena Patricia Arancibia sobre el episodio histórico que pudo cambiar el rumbo de nuestros días para 2 naciones que en 1879-1883 pelearon una guerra y en 1975 estuvieron a punto de retomarla.

Aquí los fragmentos más importantes de su trabajo:

“Asimismo, por primera vez, se sembró con 20,000 minas antipersonales y antitanques, amplias áreas entre la Línea de la Concordia y Arica, impidiéndose así la libre circulación entre la costa y las primeras estribaciones montañosas…

“De esta manera el desplazamiento de los vehículos civiles quedó limitado a la carretera Panamericana. Así, el combate con los tanques peruanos se libraría en un frente muy angosto.

“Por supuesto, los militares le sacaron todo el partido posible a la configuración del terreno. Como en el desierto existen unos pozones naturales llamados ‘chuscas’, distanciados entre sí por algunos metros y no se notan al mirarlos porque están cubiertos por una especie de ‘polvo de talco’, era difícil que los carros de combate adversarios se aventuraran masivamente por esos lugares.

“Los tanquistas saben que si llegan a caer en una ‘chusca’ es casi imposible que puedan salir de ahí por sus propios medios, máxime si están bajo el fuego de morteros enemigos. “Complementando estas defensas naturales, Mena con sus hombres y utilizando retroexcavadoras civiles, creó nuevos obstáculos artificiales que complementaron los ya
existentes.

“Dadas las dificultades de desplazamiento que enfrentarían los carros de asalto en ese terreno, se previó que dicha zona sería asaltada por tropas paracaidistas.

“Fue así entonces que para contrarrestarlos, se fabricaron varios miles de ‘miguelitos’ de acero de un metro de alto que se esparcieron por el terreno, haciéndoles saber a los peruanos que al caer quedarían ensartados.

“La guerra, a estas alturas dejaba de ser un fantasma, corporizándose dramáticamente. La propia propaganda peruana, de tanto repetir que Chile preparaba un ataque para encubrir sus propias intenciones ofensivas, terminó por asustar a su propia población.
“La gente más pudiente de la sociedad tacneña, al ver toda esta actividad militar, comenzó a alejarse del peligro, emigrando a Lima…”.