‘Princesita’ por fin descansa en paz

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Vilma Evangelista Cruz Pinedo
Vilma Evangelista Cruz Pinedo

Su entierro fue un calvario, su cuerpo era velado incompleto y familiares no podían enterrarlo

Vilma Evangelista Cruz Pinedo, “la princesita del Marañón”, ya muerta, sigue sufriendo, y con ella su familia. Han pasado tres meses de su muerte y su travesía hacia su descanso eterno ha sido un calvario.

La familia de la cantante folclorista tuvieron que esperar más de 72 horas para retirar sus restos de la morgue de Chancay. Gracias a la intervención del Ministerio de la Mujer, lograron retirar los restos, tras agilizar la documentación.

Tras el penoso trámite los familiares terminaron por llevarse el cuerpo de Vilma Evangelista hacia un local comunal del asentamiento humano Javier Pérez de Cuellar, en la zona de Bayovar, en San Juan de Lurigancho, para ser velado.

Allí fue visitada por familiares y amigos. La aspirante a cantante profesional de 25 años fue asesinada el 11 de octubre del año pasado. Su cadáver fue hallado dentro de una maleta recién el pasado 8 de enero en la variante de Pasamayo.

Cadáver incompleto

Lo triste del caso, además de su cruel muerte, es que su cuerpo no fue entregado en su totalidad. Según denunciaron los familiares, recibieron una llamada de la morgue de Chancay en la que les afirmaban que habían unas partes de su cuerpo (partes de la mano y costillas) que no habían sido entregados. Y es que el grado de descomposición de la folclorista era tal que algunas partes se desprendieron y fueron olvidadas.

Uno de los familiares tuvo que hacer nuevamente el penoso viaje hasta Chancay para traer los restos, completar el cuerpo de la cantante y darle sepultura. Este se produjo ayer en el cementerio El Sauce de San Juan de Lurigancho.

Mientras el asesino confeso Franklin Edinson Cotrina Tirado (28), está a la espera de ser trasladado a un penal luego que el Poder Judicial dicatara nueve meses de prisión preventiva por el crimen